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Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Lea Fenikkusu el Sáb Abr 09, 2011 2:36 pm

La plaza en ruinas comienza a quedar a mis espaldas. Salto una pequeña montaña de escombros y me centro en el camino que tomaron Kanda y Rose, el este. La verdad es que es normal que ya se hallen lejos, hay prisa y además yo me he entretenido hablando con Richard y Marie.

Atravieso el camino ya con un paso más calmado, no es buena idea enfrentarse a los Akumas cansado. Sonrío un poco, es un tanto irónico que pensase que todo iría bien, aunque hemos encontrado la Inocencia y a su elegido, además hemos salvado a personas.

Así que Rose es una elegida, eso la convierte en parte de La Orden… No se que hacer si darle la enhorabuena por haberse sincronizado con la Inocencia, o decirle que posiblemente llevará una vida de soldado…

Suspiro casi imperceptiblemente. Liam esto es muy difícil…

Vislumbro a Kanda y a Rose, ya me falta menos para alcanzarles. Cuento la distancia, unos escasos cuatro o tres metros, sonrío inundado por la alegría. Aclaro mi voz y aminoro la marcha notoriamente.

-Kanda-sempai Richard y Marie ya están con Toma.- Le digo con una sonrisa en mi rostro mientras logro alcanzarles.- No hay problema.

Miro de reojo a Rose, le sonrío con dulzura y compresión. Supongo que Kanda ya le habrá explicado todo lo necesario: Akumas, Inocencia, que es una elegida y demás.

-Rose-san.-Le llamo en un débil susurro.- Supongo que Kanda-sempai ya te puso al corriente…- Miro a sus ojos y prosigo.- No se si darte mis más grandes felicitaciones, por ser una elegida, o darte mis más sentidas condolencias, por el mismo hecho.- Río en un frágil susurro tapado por el viento.- Supongo que todo depende de cómo lo mires ¿No?

Sonrío ampliamente, no quiero ser yo quién le haga caerse ahora. Miro de nuevo a Kanda y le sonrío igualmente. Me fijo que delante de nosotros se alza un edificio con las cortinas echadas, no hace mucha falta pensar mucho para saber que es…

El orfanato. El estomago se me encoge un poco, y la melancolía visita a mi mirada. Vaya, no pensé que me afectaría tanto ver un orfanato de nuevo… Lo bueno es que parece que los Akumas lo han pasado por alto, parece y no puedo evitar rogarle a los cielos para que así sea.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Invitado el Lun Abr 18, 2011 7:25 pm

Spoiler:
Lamento mucho la demora ><! entre la gripe y el colegio no me han dado vida ;w;


¿Oh? ¡Hola señorita Ironía! Es un placer ser parte de tu retorcido juego, ¿a qué jugarreta me envolverás ahora? Vamos dímelo~ deseo estar preparada, la sorpresa ya no es divertida.

¿Qué era todo eso?

Si se trataba de una mala broma, estaba muy bien encaminada, tanto que una de las voces en su pelinegra cabecita se había pronunciado con esas alegóricas palabras perturbándola levemente: akumas, armas, inocencia, “amos”, demasiados conceptos dándole vueltas a una velocidad vertiginosa que su entendimiento pasaba del cero por ciento a números rojos y negativos ¡Esto no era posible! ¿O sí?

¿Por qué esa incertidumbre Rose? ¿No le acabas de disparar a un Akuma ?

Lo hice… pero… sigue siendo… sigo sin poder…


Cuando Kanda se detuvo ella lo hizo de inmediato, como si fuese su sombra, una seguidora fiel y magnifica, cuando él señaló a Lacerare sus dos manos se retorcieron nerviosas y fueron a parar a ambas armas, ya no estaba el ronroneo, pero sí estaba el latido, la premonición constante de que aun faltaba algo más por descubrir. Ese día aun no terminaba, el final apenas estaba iniciando y, por otro lado, ¿era el final? Sí, el final de sus días de antaño; frunció el ceño con levedad, arrugando la nariz en un gesto casi que tierno y curioso. Se preguntaba, entonces, a qué comienzo fructífero o maligno era al que iba a parar con todos estos acontecimientos.

Es como en tus historias padre, siempre hay un enemigo al que enfrentarse… alguien que va a perseguirte

¿Qué podría decir su madre en ese momento? Seguramente entraría en una especie de histeria, similar a cuando su padre la dejaba asolas con alguno de sus hermanos y estos le mostraban sus medallas, condecoraciones por haber masacrado a otro ser humano. Luego, le darían una intempestiva charla sobre lo malo que era la guerra, lo malo que podría ser participar de ella… que no podía hacer tal cosa. ¿Ven ustedes lo que ocasionan esas charlas? Son la escusa perfecta para que las reinas del destino y la vida se apoderen de tu camino, el sendero que debes de caminar.

Y, al final, cuando se hubo hecho a la idea que ni Kanda ni el recién llegado Lea estaba tan chiflados como pudo imaginarse, o como ella pudo haberlo estado… solamente cerró los ojos, respiró hondo y relajó cada músculo de su cuerpo.

Es igual a como alguna vez pronosticaste, zio Angelo, no hay mejor ambiente para un Delacore que el campo de batalla —murmuró, descuidada, tal vez al ser escuchada dejaría a uno que otro con pensamientos taciturnos sobre lo que quería dar a entender. Pero, incluso con su remembranza, estaba claro el hecho que ya había asimilado y hasta aceptado la contundencia de su realidad.








—Em~ creo que… mejor regresamos con los demás ¿cierto? —comentó entre nervioso y al mismo tiempo incomodo uno de esos traviesos pequeños, su amiguito le miró asintiendo repetidas veces. Francamente de haber podido habrían salido corriendo en ese mismo instante pero de hacer escándalo podrían alertar a todos los del lugar.

No querían recibir un regaño de Lucrecia por andar haciendo escándalo a esas horas del día.
—Me parece una buena idea —convino el otro tras sus repetidos asentimientos, retrocedió dos pasos y al tratar de dar el tercero la sonrisita vacía de su anterior amigo Rugby le puso la carne de gallina. ¡Parecía un pavo en día de acción de gracias! Milagrillo del señor que no se hubiese mojado en los pantalones todavía.








En la sala, un murmullo inocuo comenzó a recorrer entre los niños, ya se habían percatado de la ausencia de sus tres compañeros, una de las pequeñas se lo hizo saber a Lucrecia que no tardó en hacer las cuentas y mirar cada rostro reconociéndolo a la par que memorizaba cada ubicación; había algo que no estaba bien y lo sabía, el palpito que hubieron tenido hace unos momentos ahora era tan asfixiante que bien pudo haber gritado y llorado para tratar de sacárselo con poco resultado.

Sincronizada mente, como si se tratara de una ley de equivalencia en un intercambio de sucesos caóticos, Lucrecia se puso de pié, cuando cada uno de sus músculos y esqueleto se hubieron enderezado el grito agudo (que seguramente Sofía habría confundido con el chillido de un animalito del bosque al ser martirizado por un cazador) traspasó cada pared de la construcción.
Vamos, que habría que estar sordo para no escuchar aquel grito repetitivo y consecuente incluso estando en el exterior.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Lea Fenikkusu el Mar Abr 19, 2011 3:36 pm

Contemplo silencioso como Rose asimila y acepta todo lo referente a esta guerra santa. Esto es un poco triste, va a dejar atrás todo cuanto conoció y todo lo que la conoció la dejará partir… Una vez oí que da igual lo que hagas que siempre dejará marca, que nunca podrás negar que gracias, o por desgracia, elegiste una opción...

Solo queda mirar al cielo y rogarle a Dios que deje a las hordas celestiales bajar a la tierra…

Miro de nuevo el orfanato un tanto ausente, todo parece estar tan tranquilo; como en un sueño; como la calma que hay siempre antes de la tempestad. Alzo la mano e inconscientemente acaricio a Fenikkusu, esta vibra, entona una melodía amenazadora…

…Como si en cualquier momento la frágil tranquilidad que se ha apoderado del lugar fuera a romperse por un grito de dolor…

Un grito agudo me zarandea los oídos. Mis ojos se abren más de lo normal por inercia y los clavo en el orfanato. ¿Cómo ha entrado un Akuma…?

Es un orfanato, me abofeteo mentalmente. Los niños pierden a sus familiares, se ven solos y aterrados; añoran un calor y una voz que peligran caer en el olvido al pasar de los días…

Supongo que un día de lágrimas incesantes un hombre, que carece de cualquier aspecto humano, se acerco al niño destrozado. « ¿Te gustaría que trajera de vuelta a…? » Entona su fatal trato, y el niño dolido accede. «Maquinaria», «almas» y «tragedias»… y los tres componentes para el nacimiento de un Akuma se cumplen…

Hay un Akuma en el orfanato, y en el cuerpo de un niño. Una maldición se aferra a mis labios pero consigo acallarla cuando un nuevo grito se oye.

Hay unas reglas muy sencillas en la guerra y una de ellas es no perder la calma, supongo que nunca valdré para entrar en el ejército.

Agarro a Fenikkusu, sin activarla, y me aproximo a la puerta con el corazón apunto de estallarme.



-Pase lo que pase nunca te ocurrirá nada mientras estés entre estas cuatro paredes.- Su mano se coloca en una de las paredes del orfanato y la acaricia.- ¿Entiendes Lea?

Miro a la dueña del orfanato a los ojos y asiento débilmente. Ella sonríe y me acaricia el cabello azabache. Pero sabe que en parte aún no estoy muy convencido.

-Lea ten en cuenta que el único lugar seguro es siempre donde haya amor, porque ningún mal podrá entrar en el.

-Pero.- Llamo su atención.- Si el lugar está construido con amor y lo habitan personas con un amor roto ¿Qué ocurre entontes? ¿El lugar es seguro o se convierte en un banquete para lo malo?- Mi voz aniñada se apodera de la habitación.

-Entonces tan solo te queda rezar a Dios y esperar que los ángeles del cielo vengan a limpiar el lugar de ese amor roto.- Sostiene el rosario de su cuello en una mano.- Dios nunca nos va a abandonar.




Paro frente a la puerta contando, ya, el tercer grito. No pasa nada ya que los ángeles pronto llegarán y expulsarán al mal. Tan solo espero que mi pulso se calme y que los recuerdos del orfanato dejen de apoderarse de mi mente. Liam dame fuerzas…

Spoiler:
Off: Gracias por haber esperado a que volviese y lamento los problemas que haya podido causar.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Yullenlove el Sáb Abr 23, 2011 12:53 am

OFF: Gomenasai no pude estar durante 2 días ya por visitas de familia un día y el otro de amigos gomen tratare de que no vuelva a pasar. Y gomen si esta un poco fuera de imaginación no savia que más imaginar gomenasai.

No podía creer que las cosas estuvieran así pero debió esperárselo, un orfanato el mejor lugar donde podría estar un akuma. Por instinto saco a Mugen para prepararla para la batalla como siempre hacia. Pero antes debía dejar las cosas en claro con la chica que estaba con ellos.

-tendrás que decidir pelear en esta guerra santa o tratar de vivir con esto huyendo de los akumas que aparecerán solo para destruí a la inocencia y a ti poniendo en peligro contante ala gente a tu alrededor-la miraba serio sabia que la forma en que lo decía no era la mejor pero el no conocía otra además no estaba Lena, el conejo o el Moyashi para que se lo digieran con delicadeza-piensalo y dinos tu decisión cuando acabe esto…por el momento-esa ultima palabra la decía en un susurro acercándose hasta las puertas del orfanato para entrar y ver lo que estaba pasando.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Lea Fenikkusu el Dom Abr 24, 2011 7:00 pm

Kanda entra en el orfanato y no tardo en secundarlo. Me cuelo descaradamente delante suya y llego hasta donde el escándalo es más sonoro. Los niños asustados se agrupan alrededor de dos mujeres, las miradas aterradas se clavan en nosotros, los recién llegados.

-No os preocupéis.- Digo rápidamente alzando ambas manos en un gesto de paz, Fenikkusu queda a la vista suerte que desactivada parece inofensiva.

Antes de que pueda siquiera abrir los labios, una vez más, un escalofrío se apodera de mí. Giro el rostro percatándome del mutismo que hay en el orfanato y de un extraño aire lleno de polvo que viene por un pasillo. Trago saliva y me quedo quieto intentando oír otro ruido que delate al Akuma.

En la tenue luz que hay el pasillo se superpone una ovalada figura. Miro a Kanda rápidamente y, con la misma rapidez, la vuelvo a dirigir a la figura. Activo a Fenikkusu, tentando al Akuma a salir de su escondite. La figura se vuelve más nítida y el sonido de sus pistolas al ser cargadas deja una sensación atroz.

Una idea cruza rápidamente por mi cabeza, tal vez gracias a la adrenalina. El fuego de Fenikkusu se arrastra por el suelo hasta rodear a los niños y a las señoras, el fuego se alza fiero ante la visión del Akuma mientras protege a los habitantes del orfanato.

El Akuma retrocede ante el fuego sagrado. Aprieto las mandíbulas, es cierto que es un fuego sagrado pero sigue siendo fuego y en cuanto me despiste puedo prenderle fuego al orfanato. Mirando el lado positivo el Akuma parece respetar ese círculo.

-Kanda-semapi hay que sacar al Akuma del orfanato.- Le digo mientras una suave gota de sudor resbala por mi rostro. Es más difícil controlar esto de lo que esperaba.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Invitado el Jue Abr 28, 2011 7:04 pm

¡¿Huir?!

Instintivamente Rose mostró una expresión de fastidio ante la idea, decir en palabras técnicas que era la persona más valiente era una falacia, pero tenía su orgullo, más importante aun, venía de una familia donde la guerra era el pan de cada día ¿cómo podría atreverse a huir de tal acto? Plenamente segura de aceptar no estaba. Dudaba. Pero así como todos los miembros de su familia paterna pasaron por el campo de batalla ella también lo haría, sin dar muchos contratiempos.

Luego. Uno, dos, tres. ¡Con un demonio tantos gritos! Cada uno tuvo su definitivo y actualizado eco en su cabeza mareando su memoria al tratar de identificar el timbre de voz de cada uno de ellos, no lo logró, pero si consiguió que la adrenalina de su cuerpo diera un vuelco como si hubiese sido activado un dispositivo en lo más recóndito de su cuerpo.

¿qué esperas para avanzar?

La orden fue rápida y certera, abrió la boca en una bocanada eterna de aire que casi duró lo que le llevó llegar a pasos largos hasta la puerta del orfanato. Sus dos acompañantes ya se le habían adelantado, tienes que afinar más tus reacciones Rose, no esperes poder ser de ayuda siendo tan lenta, se regañó mentalmente, ¿o habría sido el recuerdo de las enseñanzas de alguno de sus tíos? Tal vez de su padre, las voces se agolpaban frenéticas buscando ser escuchadas. Como siempre.

Ah, pero lo que sí pudo reconocer fue la voz de Lucrecia reuniendo a los niños, imaginó a Sofía muda por el susto de los gritos y ciertamente no tardó en comprobar que estaba en lo cierto, fue la tercera figura en entrar, en percibir el polvo en el aire, negrusco, opaco, se le encogió el corazón de puro pánico y realmente esperó que aquello que flotaba en el aire fuese hollín y no alguna otra cosa peor.

Alguna imaginación malversa sacada de las retorcidas fantasías de una mente retorcida, llevada a la realidad de la tertulia en vida.

Esto es… realmente… una locura —musitó escapando del mutismo en el que se había sumergido, la luz del fuego le encandiló los ojos por unos breves instantes. Muy inteligente, aunque seguramente los huéspedes del orfanato no vieron la maniobra tan agradable al estar rodeados por las lenguas de fuego, iluminando sus rostros, esas facciones deformadas por el miedo.

Y tú, una tonta que no ha sabido obrar con cuidado.

Impulsada seguramente por ese insulto mental, proveniente de aquel rincón descolocado de su mente, dirigió sus manos a las fundas, el frío metal de Lacelare le dio una alegórica bienvenida y, al final, no hizo nada, se quedó quieta con el rostro imperturbable y la mirada aviesa siendo dirigida a los puntos más importantes del lugar; sacarlo, sacarlo, Lea sugería dejar al Akuma fuera del orfanato y ella estaba muy de acuerdo con ello, buscarlo, buscarlo. ¡Claro! Una idea suicida cruzó su mente como el estallido de sabores que produce un plato delicioso bien preparado.

… Espero, funcione —a si misma se dio algo de ánimos, no esperaba, es que debía funcionar. Sacó ambas pistolas con el tintineo de la cadena rodeando su cintura, en un arco perfecto— Lacerare —murmuró y algo sucedió. Algo que aun estaba escapando de su comprensión actual.

Ambas pistolas con sus modificaciones pertinentes se iluminaron con una dulzura hacia sus ojos, tal vez cegadoras para otras personas que no fueran la Delacore; la idea era más bien un pesado intento por sobreponer su lentitud de movimientos, los músculos en tención tan pronto dio media vuelta sobre sus talones y por el pasillo terciario (o cuaternario, no estaba muy segura en ese momento) salió corriendo con las pistolas aun despidiendo aquel resplandor.

Ella era la carnada.

No, mentira. Era el cazador que se usa a si mismo como cebo para poder tener a la intemperie, con toda su soberanía fundiéndose pragmática a la escurridiza presa.

Fuese como fuese, funcionó, de su escondite el usurpador, el akuma salió cual globo mitificado por el metal que le conformaba, sus cañones en acción preparándose para la pequeña y traviesa oportunidad de disparar. La inocencia podía ser una gran carnada, se diría próximamente Rose cuando dejara de correr por los pasillos con una esfera casi que demoníaca persiguiéndola, a mitad de pasillo disparándole pero fallando por mera suerte del destino. ¡Que nadie dijera que los Delacore no tienen buena suerte!






Con la tranquilidad del exterior, ciertas avecillas aterrizaron el jardín trasero del orfanato, aun habían restos de la comida que los niños les habían dejado unas horas antes, deseaban terminárselo para poder migrar a otros lugares de Luxemburgo. Un área más calida sonaba realmente interesante para un ave que el frío le hace tanto daño; de ser más humanas, o con un coeficiente más alto, hubieran protestado ante la interrupción de su sacrosanta labor.

Las avecillas de feo color marrón tierra volaron rápidamente batiendo sus alas como si su vida dependiera de ello (Generalmente así era), ante el estruendazo golpe de la puerta trasera del orfanato al chocar contra la pared. Dos disparos más y Rose estaba dando vueltas sobre el césped reseco por el sol, sin poder buscar una mayor estabilidad dado que sus manos férreas aun sostenían a Lacerare. Logró ponerse de pie como a la quinta vuelta que el impulso le había dado, manteniéndose agazapada, como un san bernardo, las piernas flexionadas en completa tención, el cuerpo encogido y vagamente estirando hacia delante con los ojos inyectados en la adrenalina. Ese rojizo que poseían pareció hacerse más intenso.

Y el akuma se mostró en todo su esplendor.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Lea Fenikkusu el Vie Abr 29, 2011 3:22 pm

Hay momentos de la vida en los que todo pasa demasiado rápido; como cuando te acercas a la estantería y alcazas, como si nada, un libro del cuarto o quinto estante entonces te paras y dices, de forma casi autómata, «Pero si ayer apenas llegaba» y ya no ves la estantería tan inmensa e inalcanzable como antes. O como cuando saltas del columpio, la sensación del aire rodeándote y la idea de que en cualquier momento podrás echar a volar te hacen perder la noción de ese momento tan efímero, y es entonces cuando caes tan brusca e inesperadamente que la impresión y la ensoñación, que sufrías momentos atrás, logran frenar el dolor y solo lo sientes cuando te levantas. Hay momentos que pasan tan rápidamente que parecen un delirio…

Y ahora todo está pasando tan rápido y sin embargo todo parece tan lejano al mismo tiempo, como si fuera un sueño.

Rose entró en el orfanato, activó su Inocencia (las pistolas) brillaron con esmero, tentando al Akuma a que la cazase; Un chirrido se oyó, y un disparo que parecí perderse sonó; los pasos resonaron en el orfanato; el sonido de una puerta que se abre a la fuerza sonó estrepitosamente, siendo acompañado por el fúnebre sonido de dos disparo; pero parece que no tocó nada, y no puedo evitar sentir júbilo.

Deshago el anillo de fuego y veo los rostros asustados de los niños y ambas mujeres. Miro toda la sala mientras sonrío triunfal pues he logrado no quemar nada. Me quito un poco el sudor de la frente con el dorso de la mano, estoy un tanto cansado. Pero tengo que ir junto a Rose.

-Lamento mucho el susto.- Digo rápidamente.- Por favor no salgan de aquí.

Y tan rápido término la frase me abalanzo contra el pasillo. Corro por el guiando por el humo de las balas del Akuma, diviso una puerta trasera que seguramente fue abierta de cualquier forma. Detrás de la esférica figura se encuentra Rose, agazapada como un perrito, esperando el momento justo para lanzarse contra su presa.

Aprieto a Fenikkusu, pese a que su superficie es, seguramente, de metal desprende un calor tan ardiente que creo que es el causante de mi valentía, o tal vez de mi locura al lanzarme tan temerariamente.

Salgo por la puerta, miro atrás brevemente, espero que Kanda venga pues temo que pueda atraer a más Akumas. Una pequeña llama emerge justo delante de mí, detrás del Akuma, y hago surgir un par más para que el Akuma se aleje más, aún, del orfanato.

Me escurro hasta llegar junto a Rose. Sus ojos se ven muy rojos y, la verdad, es que parece como si ya supiese que hacer en un campo de batalla, o eso pienso….

-Rose.- Me olvido de cualquier formalidad.- Se que esto puede sonarte precipitado, y más aún cuando todavía no has aceptado a entrar a La Orden…- Prosigo mientras le lanzo una fugaz mirada al Akuma.- Pero que te parece, aunque está puede ser la última o la primera, luchar juntos para salvar el orfanato.- Le sonrío ampliamente.

No quiero que esta sea la última vez que luchemos codo con codo, pero si sería tremendamente lindo que fuese la primera pues tiene guardad, dentro de sí, una promesa de futuros encuentros.

-Asi que… ¿Vamos?- Sigo sin dejar de sonreírle.

Un Akuma de nivel uno no deberá de ser muy difícil para un Exorcista, pero yo soy un Clérigo novato y Rose ni siquiera es un Clérigo, y hace poco que su Inocencia se activó. Pero ya he cogido práctica, además si estamos junto no pasará nada malo, es de sentido común; y como tercer argumento se podrís decir que todo esto es por el bien mayor
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Yullenlove el Lun Mayo 02, 2011 2:21 am

No podía creer que esto estuviera pasando. Después de entrar al orfanato para ver que pasaba y encontrarse al Akuma nunca se le ocurrió que terminaría guiando aun grupo de mocosos fuera de la zona que podría ser afectada por la pelea con el Akuma.

-Que dense aquí y no se acerquen para nada a esta zona ¿entendido?-decía un poco molesto ya que nunca había tratado con otro ser humano y menos con niños. Aun que la manera en que Lea tardo en sacar su inocencia no le agrado ¿pero que más se podía hacer? era solo un Clérigo aun le faltaba mucho por saber.

Cuando vio a Rose sacar su inocencia y usarse a ella misma como señuelo para sacarlo del orfanato y poder así acabarlo fuera del lugar le agrado aun que no lo admitiría. Además el lugar era muy reducido para poder pelear a gusto.
Al dejar a los mocosos lejos de la llamas de la inocencia de Lea siguió a esos dos esperando con que ya hayan hecho algo con ese Akuma. Aun que se decepciono al ver que esos dos estaban parados frente al Nivel uno en ves de atacarlo de una vez como lo aria cualquier Exorcista pero se regaño así mismo ya que no podía esperar mas de ellos solo eran un Clérigo y una chica apenas enterada de ser una futura exorcista. Solo logro reprimir un leve suspiro de indignación prefirió esperar a ver que aria ellos dos pero si no hacían pronto algo el saldría y destruiría le mismo a ese Akuma aun que con su paciencia no tardaría mucho en ir.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Invitado el Lun Mayo 02, 2011 8:58 pm

Ne~ ne~ Rose~ ¿recuerdas como iba esa canción? ¿lo recuerdas Rose?

Claro~ claro~, supongo, ¿cómo iba?


It's not what i took from you
it's not what i sold
we are born like this

¡Ah! Por supuesto así era que iba~

No era que estuviera petrificada del miedo, tampoco era que estuviese actuando con verdadera lentitud como antes, pero siendo completamente sinceros no sabía qué hacer en ese momento; rápidamente había optado por probar su suerte, a ver si su querido regalo respondía a su petición –casi que ruego– mental y algo de sentimental, resultó que sí, le hizo caso… pero cuando salió corriendo como medida preventiva para hacer más realista su posición de señuelo, terminando en una carrera esférica rodando por el jardín ya no supo cómo hacer.

Su mente se puso, literalmente en blanco. Cosa que era sumamente desagradable.

Había logrado ponerse un poco erguida, Rose ignoraba el parecido con un perro o con su “animal interno” por llamarlo de algún modo, no tenía a donde más dirigir su mirada, solo quienes la mueven en diferentes direcciones en un momento de esos es porque están pensando así sea en una medida de escape; ella por el contrario no lo estaba haciendo, su mente quedó en blanco, momento que aprovecharon esas demoniacas voces para hacer de las suyas manteniendo una conversación fluctuante en su mente.

¿Melodía era lo que en su cabeza escuchaba?

The time has come to change this
to stretch the thought a mile
we've lost that kind of spirit
We wont it back today

Mal, mal Rose, el monstruo va atrapart~e~!

Canturreaban con tono alegórico esas despreciables insignias mentales, sus manos temblaron, la dilatación de la pupila comenzó a ser más notorio, sí el monstruo, el de su mente, ese que en ese momento estaba raptando arrogante, asqueroso, visceral, por las paredes de su mente: quería llegar hasta su premio, la comida estaba servida, su cordura estaba realmente vulnerable en ese momento. Y ella, precisamente, no sabía qué hacer para poder arreglar las cosas, para poder ordenarle a sus piernas que terminaran de erguirse porque francamente la posición comenzaba a dolerle en demasía.

—Rose.

Onírico, la realidad se volvía cismática, bendita sea la intervención del joven clérigo, de quien aun no reconocía con veracidad el nombre pero no le interesaba. Él habló y las voces menguaron, el monstruo comenzó a raptar más lento mientras ella, aturdida, parpadeaba en un par de ocasiones. Se preguntó mentalmente si es que había tenido miedo, contestó sincera que sí había sentido eso y se juró por la memoria de su tío abuelo que eso no volvería a pasarle frente a un enemigo.

Lo demás fue parpadear y reconocer el ambiente, ¿admitiría que solamente había logrado escuchar las últimas dos palabras de cada oración dicha por Lea? Públicamente no, para sí misma, tendría el regocijo interno de por lo menos haber captado la idea principal de ese pequeño y sobrio parlamento.

the time is right to change this
to make the life we know
they took what we were given
we'll get it back again

¿Qué haces cuando tienes al enemigo cara a cara?

El que dispare primero, ese, solo ese, tiene la victoria.

Entonces, a eso de las indeterminadas de la tarde, Rose Delacore sonrió tras esas vendas simbolistas, irguió su cuerpo con solemnidad y emitió una vaga risilla que no tenía forma, lugar o tiempo, no había porqué solamente era eso, una cómica risilla atrapada entre las paredes de sus actos racionales. Gracias Lea, evitaste que esta pequeña pistolera cayera en una momentánea locura, quién sabe qué habría hecho en ese estado que hasta el momento –gracias a dios o a cualquier divinidad– no había caído. Pero el Zio sí y debo de tener cuidado con ello, él dijo que tuviera cuidado.

La realidad tomó enfoque y nitidez cuando el akuma volvió a cargar sus cañones con una especie de “clic” deforme y mal hecho, abrió y cerró las manos en torno a la empuñadura de Lacerare esperando que su suerte aun continuara siendo vigente; las pistolas no habían perdido brillo, se percató de momento que el ronroneo había regresado como por arte de magia así como una suave pulsación que desenfocaba su lugar y percepción en la sub-realidad.

Vamos Il mio amico*~, Lacerare —murmuró pensó.

Somewhere, someone's gun is bughing
it's not what i give to you
it's not what i said
we are born like this
it's not what i took from you.

Alzó ambas pistolas a su frente, ellas brillando ostentosamente, ahora lo notaba, disparó un par de veces con un resultado similar al que obtuvo en un principio, primero las balas normales y luego sencillamente las que se acompañaban por ese color blanco, algo le estaba haciendo falta, pero ¿qué?

¡Di un nombre Rose~! ¡Di varios nombres! ¡canta una canción! ¡Di algo que ellos dirían!

¿Ellos? No era momento de pensar en los muertos.

Lenta, tras esos disparos tuvo que apartarse porque el akuma pese a secundarla en disparos llevaba una ventaja que, como Delacore, no le gustaba.

¡Di un nombre!

Esto no es tan sencillo, ¿nombre, nombre, nombre?

Como si de una luz bajada del cielo, o como si de una recreación infinita del espíritu santo bajado del cielo por fin pudo entender lo que esas voces en su cabeza trataban de decirle, el monstruo había dejado de raptar hacia su cordura, había regresado por sobre sus pasos y la había dejado respirar tranquilamente por esa ocasión.

Divina Esecuzione~ —cual profeta embaucado, o mejor dicho, pitonisa encerrada en la realidad del cautiverio promulgó esa frase en su alegre y acomedido idioma natal. Esta vez, disparó hacia arriba, al cielo, ese cielo que su madre observaba con desvelo como si fuese la cosa más fantástica del mundo.

Disparó diez veces, ¡contabilizadas! El tiempo pasaba y no lo estaba sintiendo.






Arriba, allá donde la vista no alcanza, donde solo reina la sub-realidad, Dios bajó su mano a la tierra otorgándole el cambio de creación a esas balas, fueron segundos de trabajo, el creador ha sido rápido cuando se lo propone.

Siete, ocho, tal vez nueve segundos después no fueron balas los que iban a caer, Rose eso lo sabía, estaba temblando de emoción por averiguar la respuesta a su latido, y esta no demoró en llegar. Primero una estaca iluminada por descargas eléctricas de color blanco, ¡todo blanco! Que fue secundada por otras, cayeron sin cuidado pero alrededor del akuma, a Rose le pareció que una de ellas cayó en el techó del orfanato pero no hizo mayor daño, las otras cayeron alrededor del akuma y una de ellas atravesó en diagonal su cuerpo clavándole contra el suelo.

Estaba segura, esa Delacore, que de haber podido esa criatura habría chillado de un modo realmente espeluznante.




Canción del post~
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Lea Fenikkusu el Lun Mayo 02, 2011 9:40 pm

Por el rabillo del ojo logro divisar a Kanda y justo en el momento en el que voy a separar los labios Rose se levanta, acompañada de una extraña risa. La miro y me pregunto si debería preguntarle si se encuentra bien pero el Akuma cargando sus cañones me obliga a apartar esa idea.

Aprieto a Fenikkusu y contemplo maravillado como las balas, de la que creo se llama Lacerare, chocan contra el Akuma. El Akuma dispara y salto hacia un lado para esquivarlo, de vuelvo la mirada a Rose y no puedo evitar ver como su Inocencia cobra un nuevo brillo.

-Divina Esecuzione.- ¿Italiano? Así que Rose es italiana… Y ese un ataque de su Inocencia…

Dispara al cielo lo que cuento diez veces. Tras, no más de nueve segundos, estacas luminosas comienzan a caer del cielo clavándose en el Akuma y sus alrededores. El Akuma parece tiritar imperceptiblemente mientras la purificación de esas estacas benditas salva al alma.

Vaya así que ha acabado todo…

Guardo a Fenikkusu, la desactivo y coloco en el collar, se merece un buen descanso. Comienzo a aplaudir con una amplia sonrisa en el rostro.

-Felicidades Rose- Le digo con voz cantarina, sin dejar mi sonrisa a un lado.- Creo que tu y Lacerare os lleváis muy bien.- Le sonrío con dulzura y dejo de aplaudirle.

Miro a Kanda, supongo que es mejor que Rose se decida ya: entra en La Orden o huye a Dios sabe donde, sola y a la intemperie. Vuelvo a mirar a Rose y no puedo evitar darme cuenta de que hace rato que dejé de usar calificativos honorarios con ella.

-Bueno supongo que ya no queda otra que preguntarte, de nuevo, si quieres venir a La Orden.- Vuelvo a sonreír con dulzura.- ¿Qué dices?

Ahora todo está muy tranquilo, y tal vez sea esta tranquilidad y que antes con tanta acción no me percate pero es más alta que yo… Me acerco sutilmente para comprobarlo con mayor seguridad… Y si, es más alta que yo…

-Se que esto no viene al caso pero…- Le miro e hincho los mofletes infantilmente.- ¿Por qué eres tan alta? ¿Qué tiene la leche italiana que no tiene la estado unidense?

Porque, por supuesto, todo el mundo es demasiado alto, además hay que rebajar tensiones. Le sonrío mientras me alejo un poco de ella, quitando esa infantil pataleta de en medio y espero paciente mi respuesta a las tres preguntas.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Yullenlove el Jue Mayo 05, 2011 3:04 am

Todo pasó tan rápido pero ¿que más se podía esperar de la inocencia? Siempre actuara de una grandiosa forma al principio pero cuando quiera uno activarla otra vez será difícil. Después de ver como Rose hacia por primera vez uno de los ataques que tendría su inocencia me asombro como se presento. No me preocupo tanto que una de esas columnas de luz atravesaran el edificio ya que la inocencia nunca lastimaría a humanos solo a Noah´s o a los Akumas. Sonrió levemente por unos minutos ya que tendríamos a otra exorcista en la orden ya que lo mas seguro decidirá la pelea contra el conde a escapar o eso me dio a entender su forma de actuar, así que preferí de una vez borrar esa sonrisa de mi rostro para así acercarme hasta Lea y la chica, nunca dejaría que alguien me viera así bueno solo el Moyashi pero de hay en mas nadie.

Así con esos pensamientos prefirió acercarse mientras guardaba a mugen en su funda.

-Me imagino que decidiste ir con notros y pelear en esta guerra ¿no?-decía serio hacia la chica en forma seria y tranquila-si es así será mejor que te despidas de una vez-esto lo decía como si fuera lo mas normal del mundo, bueno para él tal vez. Lo único que esperaba que esto se terminara ya.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Invitado el Miér Mayo 11, 2011 4:40 pm

¿Fue todo?

Que desagradecida había resultado, pero simplemente no podía evitarlo, que tras tanto ajetreo y tanta tensión todo terminase de ese modo tan… sencillo –imaginó que para alguien más capacitado habría sido mucho más rápido– y aun así estaba relajada, tranquila, la paz había vuelto acompañada del aroma penetrante e inconfundible de que algo más había pasado.

Las felicitaciones le llegaron como un balde de agua fría ideal para traerla una vez más a la perenne realidad, esa que por algún motivo había comenzado a alejarse de sus manos como el agua que se escapa, la arena entre los dedos, significativamente preocupante para ella, la prueba de que de ahora en adelante tendría que estar mucho más pendiente de su mente que de cualquier otra cosa.

Esas, malignas, voces endemoniadas, fuegos fatuos en lo más recóndito de su conciencia, gozaron y se rieron burlándose de sus propósitos, ¡pobre ingenua! ¿creería ella en verdad que podría simplemente callarlas así fuese difícil?

Sí, efectivamente, lo creía. Estaba segura de ello.

Grazie~ Lea, ¿verdad? —asintió confirmándose así misma, solo para luego recibir una afirmativa correspondiente de su propia memoria; la pregunta por otro lado más que fría inusitado en ella un sentimiento de calidez que la confundía, extraño e imperecedero, pero que consistía en un vínculo dinámico –tal vez superfluo– que la unía con su pasado, la familia que se había visto en la obligación de dejar— Digo que todo esto es una verdadera locura, pero es la locura que me ha tocado —sinuosamente guardó las pistolas, dejando que el arco de la cadena se formara con alevosía tintineando agradablemente a sus oídos— No sirvo para huir, deshonraría terriblemente mi apellido. —esa era su aceptación, la colaboración que se esperaba de ella, el modo en el cual daba un "sí" definitivo.

Por un momento, mientras escogía cuidadosamente las palabras que necesitaba, se imaginó a su madre dichosa porque no aceptase tal proposición mientras su padre protestaba afanosamente proclamando que su mujer nunca lo entendería, tenía razón, ella nunca lo entendió, Rose creyó haberlo entendido y por eso estaba actuando como actuaba. Aceptar el fuego, la destrucción, la guerra… todo ello como si se tratase del secreto escondido tras la caja de pandora, el precio por lo que era la influencia del destino pisado o sellado.

En tan buen momento, casi que épico se encontraba, que con el comentario respecto a su altura por parte del ¿menor? Posiblemente, no pudo más que soltar una carcajada dulzona, solían decirle que se dedicara al canto, que tenía un timbre dulce fascinante: agudo pero encantador, solo que ella nunca se dispuso para ese arte.

El arte de la guerra siempre ha sido lo tuyo, mía nieta, los sabes mejor que yo

Mucho contenido de calcio, seguramente~ —la boca generalmente no es imprescindible, para algo estaban los ojos, los de ella por consiguiente sonreían con viveza impregnados con la energía juvenil que podría caracterizarla, algo así como la que poseía todo cachorro deseoso por ver el mundo.

Deseoso por vivir.

Y ahora… no tan deseoso por tener que irse.

A la llegada de Kanda, le siguen los griteríos, fácilmente logró reconocerlos sintiendo que algo así como un nudo en el pecho. No le gustaban las despedidas, la vez anterior no tuvo que despedirse, solo fue necesario tomar sus pocas –únicas– pertenencias y marcharse sin penas ni gloria, nadie la extrañaba, pero ahora había alguien –muchos– que en realidad le preguntarían, buscarían como detenerla o convencerla para que se alejara del camino que pensaba recorer.

Es simple Rose, solamente no le digas

Eso parecía engaño, no terminada de gustarle. ¿Sería necesario?



Los primeros en llegar fueron tres de las niñas que ocupaban el orfanato, se abrazaron a su cuerpo haciéndose un huequito curioso pero logrando cada quien tener su propio espacio para sollozar como era debido; la figura de su niñera les haría falta, de eso estaba segura Rose. Luego llegaron Lucrecia y Sofía, la primera más presurosa que la anterior, buscando una respuesta a todas sus incógnitas, la segunda, posiblemente más calmada se dedicaba a observar con escepticismo pero teniendo como único referente a la Delacore.

¿Van a ir con Sofía? —preguntó ella apartándolas con una extraña sutileza, ninguna se quejó, pudo parecer entonces que las apartó con indiferencia pese a que sus ojos castaño rojizo –ya algo más “opacos” – no se quitaron de esos menudos y ligeros cuerpos.
Por allá, en cierta área que no definió, también escuchó gritos de menores, serían Marie y Richard acompañados por el buscador que Rose apenas, recién, se percataba completamente de su existencia como un personaje vivido en ese teatro y no solo como una imagen vaga en el revoltijo de imágenes cuneiformes que era su mente hasta hace unos pocos segundos.

—¡¿Quiénes son?! —estalló Lucrecia cuando el silencio le hubo crispado los nervios, así hubiera sido corto— ¡¿Qué fue lo que ocurrió?! —Sofía se acercó hasta ella tomándola del hombro una señal inocente para que guardara algo de silencio, que esperara, seguramente transmitía su toque.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Lea Fenikkusu el Jue Mayo 12, 2011 12:47 pm

Spoiler:
Off: Lamento el retraso pero he tenido problemas con el internet. Por favor acepten mis disculpas.

Mientras continúo sonriendo Kanda se nos acerca, le dice serio a Rose que ha de despedirse… Despedidas, no me gustan las despedidas sobre todo si son un «hasta nunca». Le miro de nuevo, me pregunto si a ella también le entristece despedirse, tal vez por eso no dejo de sonreírle como si la vida me fuera en ello.

-Grazie~ Lea, ¿verdad?- Asiente levemente, sonrío un poco más al ver que recuerda mi nombre.- Digo que todo esto es una verdadera locura, pero es la locura que me ha tocado.- Guarda las pistolas y las cadenas de estas forman un arco que tintinea.- No sirvo para huir, deshonraría terriblemente mi apellido.- Supongo que con eso quiere decir que acepta ¿No?

Tras mi comentario de las alturas (algo muy importante) ella deja escapar una risa dulzona, y me sorprende comprobar el hermoso timbre que tiene; eso me hace pensar en un par de canciones en las que su voz sonaría realmente tierna.

-Mucho contenido de calcio, seguramente.- Sus ojos irradian una sonrisa vivaz y un deseo incontenible de vivir, eso logra que deje a un lado las alturas.



Al entrar al orfanato los niños se abalanzan a los brazos de Rose, recuerdo que en el orfanato de Texas nos despedíamos así del que se iba. Seguidamente llegaron dos mujeres adultas, las reconozco aunque sus nombres sean desconocidos para mí. Rose aparta con sutileza a las niñas para hablar con las mujeres, creo. Los gritos de Richard y Marie suenan cercanos, eso quiere decir que Toma los ha traído sanos y salvos, sonrío dichoso.

-¡¿Quiénes son?!- Grita una mujer crispada por el nerviosismo, meto un ligero bote por tan repentino grito, parece que no les hemos caído muy bien.- ¡¿Qué fue lo que ocurrió?!- La otra mujer se acerca a ella y le agarra del hombro para que calle.

Buena la hemos hecho ¿No crees, Liam? En cualquier caso intentaré que no estén tan enfadadas/ asustadas/ preocupadas, aunque teniendo en cuenta que les rodeé con fuego… pero fue por su seguridad.

-Pe… Perdonen.- Digo cordial ganando sus miradas.

Las palabras e ideas chocan atropelladamente contra mí, pero logro calmarme solo he de pensar que estoy en una actuación como las que hacía con Liam, y les contaré una historia.

-Realmente lamentamos los sustos que hayamos podido ocasionar.- Comienzo con un toque de formalismo, poniendo la voz sumisa y afligida que también aprendí a interpretar.- La señorita Rose no ha tenido la culpa, solo nos ha ayudado…

La puerta se abren y entran Richard, Marie y Toma. Les dedico una mirada fugaz acompañada de una suave sonrisa; después miro un poco a Kanda esperando ayuda; miro a Rose y por último a las señoras con las que estoy hablando.

-Mis compañeros y yo no queríamos asustarles, ni mucho menos dañarles.- Comienzo a rogar mentalmente para que esto acabe bien.

¿Qué debería decirle, que somos la policía que viene a estudiar y parar los extraños sucesos, o debería decirles que somos de una congregación que lucha contra un extraño ser que quiere destruir, nada más ni nada menos, al mudo? Sinceramente no lo se. Para ocultar estas dudas jugueteo con mis dedos e intento parecer lo más sincero e inofensivo del mundo, eso ayuda a que los policías no te arresten. Con un poco de suerte tal vez consiga sacar sus lados maternales.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Yullenlove el Sáb Mayo 14, 2011 2:37 am

No podía creer que siempre pasara lo mismo cada vez que salvaban a alguien siempre terminaban con la misma pregunta, estaba a punto de hablar cuando Toma había llegado con esos otros dos mocoso dejándolos junto a los demás, así era mejor dejarlo en manos de Toma el ya había hablado mucho durante ese día.

-me alegra que estén bien señores exorcistas-decía mientras se acercaba y escuchaba lo ultimo que decía Lea-Lo que Lea-dono les dice es verdad si desean puedo contestar a sus preguntas-decía de una forma tranquila y comprensible a lo que habían pasado las mujeres.

Mientras Toma hablaba con las mujeres volteo a ver a Rose, no pudo creer lo que haría pero ¿que mas podía hacer? Ya estaba un poco arto y no quería ver a una mujer triste fastidiándole el viaje de vuelta aun que ella lo negaba sabia que no s despediría pero si no lo hacia sabia que su Moyashi se enteraría y se lo echaría en cara por ser insensible. Ya basta realmente lo hacia por Allen ya que sabia que comenzaría a llevarse bien con la nueva y esta podría contarle esto algún día y el menor lo molestaría y no quería que pasara eso.

-oye será mejor que te despidas, será menos doloroso que solo irte así- no lo podía creer ¿esas palabras saliendo de él? Enserio andaba mal- eh escuchado que es mejor hacerlo ya que no dejas algo pendiente en tu vida y estando en esta guerra todo puede pasar-

Aun no cavia en su cabeza como es que estaba diciendo esas cosas, si Yaru lo escuchara ella le había dicho que estaba enfermo y el lo confirmaría diciéndole que era lo mas probable, pero que mas da con tal de que esto se quede entre ellos tres estaba bien.

Off: nyaa XD estoy loca perdón hubiera contestado ayer pero no tuve tiempo espero este bien a Kanda le dio una enfermedad llama “ayuda la gente por tu Moyashi”, enserio si que ando mal jajá, bueno espero les guste me voy bye.


Última edición por Yullenlove el Sáb Mayo 14, 2011 2:40 am, editado 1 vez (Razón : Faltaba algo)
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Lea Fenikkusu el Sáb Mayo 14, 2011 8:32 pm

Unas alegres risas suenan, Richard y Marie se han reunido con los demás niños. Suspiro suavemente. Toma se acerca a donde estoy, sonrío un poco al ver que todos están bien.

-Me alegra que estén bien señores exorcistas.- Dice mientras se acerca a nosotros, se adelanta unos pasos hasta quedar a mi altura.- Lo que Lea-dono les dice es verdad si desean puedo contestar a sus preguntas.- Dice de forma tranquila.

Suspiro aliviado, notando como toda la presión se va de mi cuerpo. Hago una casta reverencia ante las mujeres y Toma, alzo la vista con una sonrisa suave en mi rostro y digo en un suave, pero audible, susurro.

-Gracias…- Me retiro de esa zona tan peligrosa y voy hasta donde están Rose y Kanda.

No puedo evitar sonreír con una dulzura tremendamente infantil. Kanda se ha acercado a Rose y le está ayudando a sobre llevar la despedida.

-Oye será mejor que te despidas, será menos doloroso que solo irte así.- Parece como si no estuviera acostumbrado a decir eso.- Eh escuchado que es mejor hacerlo ya que no dejas algo pendiente en tu vida y estando en esta guerra todo puede pasar.

Kanda puede llegar a ser realmente amable. Ya decía yo que era como un samurai. Río en un suave y frágil susurro cubierto por las palabras atropelladas de todos los niños, miro de soslayo a la aglomeración de pequeños donde cada uno cuanta que ha pasado. Richard y Marie parecen ser los que más cosas han visto.

-Parece que Toma-san lo está arreglando mejor que yo…- Susurro, no se si para mi o para ellos.- Es un alivio.- Sonrío complacido.

Unos pasos ajetreados se acercan hacia nuestra posición. Los pequeños de la plaza parecen haber descubierto que Rose está un poco triste y, a la vez, están dichosos de ver que tanto ella como los demás están a salvo.

-Animo Rose…- Le digo con una dulce mirada y una sonrisa idéntica. Alzo la mano y saludo a Richard y Marie.

-¡Rose!- Exclaman dichosos, con los ojos humedecidos… Marie tiene los ojos humedecidos, Richard sigue reacio a llorar en público.- Estás bien…- Nos miran a Kanda y a mi.

-¿Veis?- Digo en un tono orgulloso e infantil.- Dije que podíamos protegerla ¿No?- Tras esto suelta una risilla triunfal. En la cara de ambos niños se muestra la felicidad después del susto vivido.

¿Sabes, Liam? Me siento feliz después de haber hecho esto, me alegra tanto que los ángeles bajasen a salvar a los pequeños e indefensos humanos, que alzasen sus armas contra los despiadados demonios. Es reconfortante ver que todos ríen, o llora de alivio, todos se apoyan con calidez en la fría soledad. Sonrío melancólico, el recuerdo de mis años en el orfanato no parecen tan lejanos.

Spoiler:
Off: Me parece que Kanda tiene una enfermedad la mar de linda, jeje. Y no te preocupes por la tardanza.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Invitado el Miér Mayo 18, 2011 12:07 am

Sofía se apartó y Lucrecia no tardó en abordar al buscador con las mismas preguntas, radicando ahora en que se encontraba mucho más calmada gracias a ese suave y conmovedor apretón de su tan cercana compañía. Incluso la familia debía de servir en esos momentos; familia, que importante terminó, ahora que los veía, que los niños comenzaban a entretenerse unos con otros olvidándose de lo ocurrido cual nunca hubiese existido, Rose comenzaba a verlos como una familia, adiós hogar, debo de partir, sonaba a la estrofa sempiterna de una canción litúrgica trillada pero linda.

Por lo general, Rose solía mantener un estatus de control en el cual todo su mundo parecía fríamente calculado, es más, cabía la posibilidad de que así lo estuviese dado que de ese modo se lo habían inculcado a reflexionar y detallar, pero por ese día, la frialdad se había derretido e incluso cuando creyó que la claridad regresaba llegaba uno de sus… ¿nuevos compañeros? Lo que fuese, a decirle entre palabras, acciones mitificadas, que la frialdad se había ido, que posiblemente no regresaría hasta quien sabe cuando.

Quién sabe cuando.

Quién sabe cuándo podría –si es que podía– regresar.

Es posible —no lo reflexionó pero el espadachín tenía razón, desde un punto de vista en el cual la italiana prefería no meterse a indagar mucho. Cuando escuchó a Marie y a Richard llamándola, supo de ante mano que no tenía más tiempo y que era el momento de despedirse— Vamos allá~ —señaló hacia el frente, donde una masa viviente –los niños– se agrupaba y removía para clarificar las cosas. Sofía estaba con ellos, contándolos, detallando con su “mirada de halcón” que ninguno de ellos fuese a apartarse.

Marie asintiendo efusivamente se apresuró en seguir la indicación de su niñera, Richard con algo más de calma le imitó, deteniéndose un poco para observar a los dos exorcistas, esa si que era gente rara, pero que les había ayudado mucho, no podía negarse a tal verdad eficiente.

Rose~ —inauguró el silencio, inició la conversación Sofía, haciendo que los niños la miraran y luego a la nombrada— Siempre dije que esas armas te traerían problemas —cruzada de brazos, la pelinegra no podía darse el lujo de desperdiciar la imagen mental que le evocaba Sofía en ese momento: la de una madre severa, molesta, pero que trata del mismo modo de ser condescendiente mientras trata de entender el destino que han escogido sus hijos— Lucrecia está muy asustada todavía —agregó— No es momento para que te le acerques. Yo hablaré con ella, siempre es así.

Nunca me enseñaron a despedirme —al unísono los infantiles ojos se voltearon a ella, curiosos, angustiosos para quienes ya habían tomado el significado preciso de esas palabras. Fueron a protestar, pero Rose de una seña les pidió/ordenó silencio, siempre le habían hecho obediencia, procuraban hacerlo porque… simplemente querían, les nacía hacerlo— Algo me dice que no es algo que se aprende en un instructivo, que es de práctica, pero no me gusta practicarlo es por eso que quiero me escuchen muy bien. Sean buenos y preséntenme mucha atención: Yo no voy a olvidarlos, eso tampoco me lo enseñaron, pero sí me enseñaron a regresar donde esté mi lugar. Entonces, por ende, yo voy a regresar —no supo si quiso o no ponerse a llorar, estaba medida, consagrada en sus palabras para que tuvieran el mayor sentimiento posible y al mismo tiempo no desentonasen en su típica tranquilidad, reina sempiterna de sus actos hasta que la misma Rose flaqueara y deseara colocar otra reina o rey que gobernase sus acciones.

Lucrecia seguía hablando con Toma indiferente a la despedida que se estaba aconteciendo, Sofía en realidad ya estaba llorando porque siempre había sido una mujer demasiado frágil en ese sentido, las lágrimas eran caudales de fácil libertad en ella pero de todos modos solamente se limitó a secarse el rostro. No era bueno para los niños, que su ejemplo a seguir hiciera eso, pese a que muchos de ellos ya la estaban imitando sin siquiera haber tenido que verla.

No fue ni más fácil ni más difícil de lo que Rose se imaginó.

Sólo fue lo que debía de ser, ni más ni menos que eso, como te lo explicaba tu madre, así son las cosas

De todos modos….

¡Rose va a regresar! ¿cierto? ¡Rose no dice mentiras! Porque nos enseño a no mentir —mientras Marie sollozaba, haciéndose la muy valiente, la muy entendida en medio de su inocencia, seguida por un montón de asentimientos uniformes y de Richard que le palmeaba la espalda como diciendo “tienes razón, has dicho algo muy indicado” o “tienes mi apoyo”.

No deja de doler, no deja de ser algo que no quiero repetir

Bueno~ —cuando las cosas parecían alargarse, Sofía tomó una vez más la palabra— Richard, ve a traerle un suéter a Rose, es posible que tenga que pasar una temporada fría sea donde sea que vaya, Marie, ve a buscar un poco de pan y no se demoren. Los demás, reúnanse con Lucrecia y explíquenle pero ya sabe, no la dejen acercar —guiñó uno de sus ojos de manera cómplice, que pesar de su querida, pero formaba demasiado escándalo en esos momentos.

Obedientes cada quien se fue a hacer su labor, los dos enviados no tardaron mucho y Rose por mera consideración se colocó el suéter así no tuviera frío, además que le ayudaba a ocultar a Lacerare, eso ya le daba puntos para evitarse futuras miradas indiscretas; en una canastica recibió algunos panes que sabía de buena fe eran de la mano de Sofía y Lucrecia cuando ella cuidaba de los pequeños.

Vedremo più avanti, crescere e fare molta attenzione~ —aunque sabía que no le habían entendido, Rose percibió que el sentimiento era el mismo, solo tenía que traducirlo en la sonrisa de Sofía, en las risitas contenidas de llanto de los pequeños allá con Lucrecia a quien también comenzaba a escuchar protestar, o al mismo gesto de simpatía que desde un principio esos dos pequeños Richard y Marie le habían impartido desde que se conocieron.

No es algo fácil, no es algo difícil, es solo lo que es





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*Nos veremos más tarde, crezcan y cuidense mucho.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Yullenlove el Jue Mayo 19, 2011 1:10 am

Al fin todo esto terminaría, de verdad necesitaba despejarse un poco nunca antes había dicho esas palabras a alguien y ni lo volvería hacer. No entiendo por que tanto drama nomas por que ella se baya con nosotros bueno solo un poco… Veo como toma termina de hablar con las dos mujeres; al fin nos podremos ir.

-Bien vámonos debemos regresar a la orden-decía comenzando a caminar sin esperar a los demás. Toma se había puesto un lado de mi, susurrándome unas cosas que solo asentí antes de volver a caminar, Toma siempre conseguía hacer su trabajo como buscador sin importar como, era lo que realmente le agradaba de trabajar con él.


Cuando termino de hablar con Kanda se había acercado hasta donde estaban Lea y Rose.

-Lea-dono ya todo esta bien las desapariciones si fueron a causa de los Akumas que se encontraban en Luxemburgo y la única presencia de inocencia es la que tiene la señorita-decía indicando a Rose-Ya todo esto se lo e informado a Kanda-dono, ahora solo es volver a la orden-le decía en una forma tranquila esperando la reacción de los mas jóvenes antes de caminar.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Lea Fenikkusu el Vie Mayo 20, 2011 4:54 pm

Los abrazos, las lágrimas contenidas, las sonrisas, las palabras, la esperanza y las promesas vienen y van. Rose se despide del orfanato, de la vida que ha llevado hasta ahora, está rompiendo todas las cuerdas que le ataban a este lugar. Y ahora, suelta de cualquier atadura, comienza ha atarse a La Orden, y esta silenciosa le recibe con un cálido abrazo.

La dulce fe ciega de los niños me acaricia el corazón, siempre me ha gustado esa inocencia innata que tiene los niños. Porque ellos quieren a Rose y saben, o al menos eso dan a entender sus brillantes ojos, que la volverán a ver.

¿Cuándo crees que será eso, Liam?

Rose les dedica unas palabras, en lo que deduzco, en italiano. Los niños no las entiende, yo tampoco pero no es necesario ya que en momentos como este lo que realmente habla es el corazón.

Toma ya hace rato que termino de hablar con las mujeres y ahora se dirige hasta Kanda. Los niños comienzan a separarse de Rose, sabiendo que es una despedida, una que desena no sean muy larga. Me acerco hasta ella brindándole una sonrisa dulce y comprensiva, es tan difícil decir adiós.

-Ánimo Rose.- Le digo con dulzura, siempre he pensado que los nombres tienen algo mágico, que te devuelven a la realidad en determinados momentos.

Toma se acerca a nosotros, Kanda ya se está marchando. Sonrío un poco.

-Lea-dono ya todo esta bien las desapariciones si fueron a causa de los Akumas que se encontraban en Luxemburgo y la única presencia de inocencia es la que tiene la señorita.- Dice señalando con respeto a Rose.- Ya todo esto se lo e informado a Kanda-dono, ahora solo es volver a La Orden.- Termina de forma tranquila, esperando para ver cual será nuestra respuesta.

-Muchas gracias Toma-san.- Le respondo con una suave sonrisa.

Miro a Rose, que se haya a mi derecha. Amplio mi sonrisa y me separo un poco de ella para quedar frente a frente, aun sonriendo. Ladeo la cabeza hacia un lado sutilmente y le digo con dulzura:

-Es hora de que conozcas tu nuevo hogar.- Hago una breve pausa y continuo.- No tengas miedo, pase lo que pase siempre tendrás a los integrantes de La Orden para ayudarte. Y dado que ya que estoy aquí será un placer ayudarte en todo lo que necesites, Rose.

Tal vez no haya logrado comer ningún dulce, pero ha sido una gran velada. Aquella corazonada que tuve al bajar del tren no fue en vano.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Luna Mikk el Mar Mayo 31, 2011 12:08 am

Por motivos de ausencia Yuu Kanda abandona esta misión.
Lea Fenikkusu y Rose Delacore, la continuarán hasta terminarla para que se ofrezca la puntuación correspondiente.

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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Lea Fenikkusu el Mar Jun 28, 2011 5:00 pm

Spoiler:
Off: Lamento realmente no haber posteado antes pero mi oredenador dejó de funcionar y no tenía ninguna forma de habisar, lo lamento realmente. Bueno ya que lo he "recuperado" volveré a estar por auqí. Nuevamente lamento mi tardanza.

Salimos del orfanato, aspiro el aire con cuidado. Me giro lo suficiente para mirarles y dedicar una sonrisa cantarina. Ahora que lo recuerdo tengo mi maleta en el hotel… tendré que ir a recogerla o perderé mi armónica.

-Tengo que recoger mi maleta del hotel.- Digo rascándome la nuca distraídamente.- Voy a por ella y nos encontramos en la estación ¿Vale?- Sonrío.

-Tiene una hora, no se entretenga mucho o perderemos el tren.- Me recuerda gentil Toma.

-Está todo controlado.- Alzo mi dedo pulgar y guiño el ojo infantilmente, para que no se preocupen.- Estaré aquí en breve, Rose sigue a Toma hasta la estación.- Me despido agitando la mano y me marcho.

Deshago el camino del orfanato a la plaza, desolada por la llegada de los Akumas. Suspiro con pesadez al llegar a la plaza, pero fue el primer encuentro que tuvimos con Rose así que supongo que no fue tan malo… eso suena muy egoísta. Sorteo un par de escombros con agilidad y me centro en llegar al hotel sin entretenerme con nada más.

Diviso el hotel y acelero el paso. Entro, pero todo está completamente revuelto, supongo que un ataque así ha sido inesperadamente desgraciado. Voy hasta las escaleras y las subo todo lo rápido que mis piernas me permiten, es cierto que estoy cansado y me cuesta correr pero estoy ansioso de poder llegar a La Orden y poder descansar.

Saco la llave y abro la puerta. Abro la maleta y dejo en ella las pocas cosas que cogí, bien lo llevo todo. Agarro la maleta con fuerza y salgo de la habitación cerrando tras de mí. Salto de dos en dos los escalones, tomando un poco de aire en la carrera. Me acerco a la recepción donde una mujer me mira sorprendida.

-Tenga…- Tomo una bocanada de aire.- Esta es la llave de mi habitación.- Se la entrego.- Gracias por todo.- Inclino gentilmente la cabeza.

-No gracias a usted por haber usado este hotel, y vuelva pronto.- Sonríe ampliamente, aunque este deseosa de alejarse del que fue un campo de batalla.

-Me encantaría.- Le digo sonriendo.- Nos vemos.- Me despido y salgo por la puerta.

Paso las calles con agilidad, las personas se han movilizado para curar el golpe sufrido en la plaza… Lamento tener que irme así pero… Agito la cabeza e incremento la velocidad de mis pasos. Entro en la estación de trenes y me escurro entre las personas para encontrar a mis compañeros, con suerte no tardo en localizarlos.

-Hola.- Digo con una sonrisa poniendo a su altura.- Creo que llegué a tiempo.

-Es una alegría Lea-dono.

El silbido del tren me sobresalta un poco. Observo como frena y sus ruedas chirrían ante dicha acción. Entramos en el tren.

-Por aquí.- Nos guía Toma.

Pasamos dos vagones y entramos en primera clase, más concretamente en el nuestro. Entramos y no tardo en sentarme al lado de la ventana, dejando descuidadamente la maleta a un lado. Sonrío un poco.

-¡Qué bien!- Exclamo sutilmente.- Ya vamos a llegar a La Orden~.

Dejo que la sonrisa flote en mis labios durante, en definitiva, mucho tiempo mientras el tren comienza su marcha.

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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Yullenlove el Sáb Jul 23, 2011 12:32 am

Seguía a Lea hasta el Hotel donde habíamos estado para recoger las maletas. Cuando llegaron lo único que hiso fue tomar la maleta y dejar que el menor entregara la llave y así poder dirigirse hacia la estación. Cuando llegaron solo escucho como saludaba Lea a Toma.

-Hola.- Dijo con una sonrisa poniendo a su altura.- Creo que llegué a tiempo.

-Es una alegría Lea-dono.

Prefirió ignorar la plática de esos dos y mejor se puso a pensar lo que podría pasar cuando llegaran a la orden aun que no duro mucho ya que el sonido del tren frenando llamo su atención. Para así enseguida subir después de Toma para por fin poder dirigirse a la orden.
[Cambio de escena- Departamento científico]

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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Luna Mikk el Jue Jul 28, 2011 5:48 pm

PUNTUACIÓN DE LA MISIÓN

Lea Fenikkusu:
Originalidad: 5
Interpretación: 5
Redacción: 4
Respeto por las Normas: 3
(Exceso de uso del Off message)

Total: 17


Yuu Kanda:
Originalidad: 4
Interpretación: 4
Redacción: 4
Respeto por las Normas: 3
(Exceso de uso del Off message)

Total: 15


No olvideis poner vuestros puntos actuales a vuestro personaje en la firma.

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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

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