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Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

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Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Lea Fenikkusu el Mar Mar 22, 2011 8:58 am

Llegar de La Orden a Luxemburgo no es que se pueda denominar un viaje corto, más bien todo lo contrario. Kanda apenas habla y he estado tentado a coger la armónica un par de veces para así encontrar un poco de entretenimiento, pero he optado por no molestar así que me he leído un par de veces en informe y he acabado dibujando un comic de monigotes (les he puesto nombre y creado una vida) También he mirado por la ventana.

Para llegar hemos tenido que coger un barco. El mar es precioso, me he calmado totalmente y me he pasado toda la trayectoria hasta las costas de Francia disfrutando del mar, de su olor, del merecer de sus olas… me ha recordado al que se veía desde el orfanato. Después hemos cogido un tren y hemos ido a Bruselas, donde cogimos un tren que nos llevará a Luxemburgo, ahora estamos en el tren.

El vagón es de primera clase, es lujoso y reluce allá donde desvías la vista. No estoy acostumbrado a ir en un vagón de primera clase, es mas la primera vez que me monté en un tren fue de gorra. El paisaje es precioso.

Despego la vista del paisaje y la clavo en mi compañero, recuerdo que la primera vez que lo vi me pareció un samurai, bien ahora si que estoy seguro que es un samurai. Una vez oí que los samurais tienen un gran sentido del honor y del deber, que grandes hombres.

Intentar hablar con el no es malo ¿Verdad? En cualquier caso si le molesto me callaré no quiero llevarme mal con el recién empezada la misión. Sonrío gentilmente para empezar a romper el hielo.

-Kanda-sempai ¿La katana es su Inocencia?- La señalo un poco.- Se ve linda…-Digo aún con una sonrisa. Creo que he empezado de una forma muy tonta, animo Lea.- Espero no meter mucho la pata Kanda-sempai, y también espero poder aprender un poco como ser un buen Exorcista.- Sonrío dulcemente y me rasco distraídamente la mejilla.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Yullenlove el Miér Mar 23, 2011 1:24 am

Iba tan distraído en sus pensamientos durante todo el trayecto que llevaron, cuando estaban ya e el tren de camino a Luxemburgo lo único que hiso fue voltear a ver el paisaje queriendo que esto terminara pronto, peo una vocecita frente de él lo saco de sus pensamientos.
Ser un buen Exorcista, je nunca se espero que eso saliera de la boca de ese niño pero que mas podía ser, aun que se pareciera a su Moyashi tenia una que otra cosa diferente como eso a Allen solo le importaba salvar las almas de los akumas nunca le intereso ser un buen Exorcista. ¿Qué mas podía hacer? Solo se limitaría a responder las preguntas del pequeño.

-Si es mi inocencia-decía tranquilo volteándolo a ver-su nombre es Mugen, por lo que veo sabes de los títulos que se ponen a las personas en Japón- suspiraba tranquilo-¿alguna pregunta mas?-
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Invitado el Miér Mar 23, 2011 4:58 pm

OFF:
Un placer rolear con ustedes <3~

Un latido.

Un suspiro.

Luego, conjuntamente, una sucesión de pasos renuentes y pequeños, parecerían un millar de murmullos acompañados de escuetas e inocentes risillas infantiles, corrían, jugueteaban, se agolpaban unos con otros hasta arremolinarse en un solo punto buscando presurosos, pequeños animalillos, un escondite que cumpliera con sus expectativas. Bastantes selectas incluso para unos niños.

Los niños de un orfanato.

Luxemburgo es un lugar poblado, una ciudad que comparte el nombre con su país cual siameses o simples gemelos, esos niños en particular la mayoría eran simplemente hijos no deseados porque eso no era raro en esa temporada —seguramente en ninguna de la historia— otros, por el contrario, provenían de la tragedia y la muerte de la guerra, con ellos, aquella que les cuidaba compartía ciertas similitudes. Malignas coincidencias que, tal cual, no mermarían en la historia (¿aumentarían? Quién sabe).

Por un segundo, entonces, se hizo el silencio en esa sede.

Era de dos pisos, parecía una casa embrujada digna de un cuento para niños, su madera comenzaba a denotar los años del tiempo demostrando lo inclemente que podía ser el mismo, pragmático, odioso, suculento de un modo bizarro. Internamente, eran largos y estrechos los pasillos, cuartos amplios para cuatro, dos literas donde permanecerían en las noches esas pequeñas almas del mundo; los cuidaban, mayoritariamente, dos caritativas hermanas que invirtieron la fortuna de sus difuntos esposos en construir ese albergue u hogar para los niños hasta próximas noticias, claro estaba, no era fácil cuidar de tantos niños con dos mujeres que comenzaban a incluirse en la “vejez”.

Por eso, ella gustosa, había aceptado ayudarles recibiendo una módica paga que si bien no le ayudaría a recoger lo que esperaba en un buen tiempo, era suficiente para su ética.

A una de las niñas se le escapó una risilla nerviosa pero divertida.

Ssssshiiii~ —murmuró otro, con el dedo índice muy pegado a los labios, no querían ser descubiertos ante el temor innato de perder el juego, típico, común, pero no por ello menos divertido.

La pequeña infló las mejillas, cruzándose de brazos, no le había gustado ese gesto. De todos modos ya era tarde.

Su oscuridad, aquella en la que se ocultaban, se vio interrumpida por una estela de luz que pronto se convirtió en una especie de rayo, los niños imaginaron un portal hacia otra dimensión guarnecido por una esbelta figura, delgada y de peculiares ropas. Demasiado descubiertas para muchas mujeres de índole “más casta”.

Los encontré~ —canturreó alegórica, Rose Delacore ocupaba gran parte de su tiempo en esa labor, cuidaba de los niños, los entretenía y al mismo tiempo se entretenía ella misma.

Los pequeños soltaron un gritico frustrado pero al mismo tiempo sorprendido, entre ellos mismos se preguntaban cómo siempre los encontraban, no sospechaban que daban demasiadas vueltas y para cuando encontraban un escondite la pelinegra italiana ya sabía hacía dónde dirigirse para poder ubicarlos.

No es algo que cambie con los días, pensó la italiana mientras recibía en sus brazos a la pequeña, que le gustaban mucho los abrazos.

Pero.

Habían rumores, familiares, predestinaban un cambio radical y casi que absoluto para esa que se dedicaba momentáneamente a los niños.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Lea Fenikkusu el Miér Mar 23, 2011 5:44 pm

Mi sonrisa se agranda, Kanda me ha respondido y eso me alegra ya que he llegado a pensar que me pasaría toda la misión en silencio. La katana en su Inocencia, Mugen, tiene un nombre lindo pero Fenikkusu es más linda aún.

-Si, se los títulos que se usan en Japón, lo aprendí de un chico japonés.- Recuerdo a ese chico, le falsificamos unos papeles en Estados Unidos.- Creo que no tengo más pregunta Kanda-sempai.- Le sonrío de nuevo.

El tren emite un silbido y comienza a aminorar la marcha, ya estamos llegando a la estación de Luxemburgo. La puerta del vagón se abre y Toma entra por ella, le sonrío y le saludo con la mano alegremente.

-Ya estamos llegando.- Dice.

Suspiro un poco y le agradezco la información. Agarro la maleta y acaricio despreocupadamente a Fenikkusu rogándole, como tantas otras veces, que el vigor de sus llamas me ayude a serenarme.

El tren se detiene y de nuevo el maquinista hace que el agudo silbido del tren resuene, entrecierro los ojos para reprimir la segura mueca de desagrado ante el molesto sonido. Me pongo en pie y camino lentamente a la salida, Toma se ha separado de la puerta para dejar paso.

Estoy nervioso, lo admito, y tengo la extraña sensación de que voy a vomitar en cualquier momento. Niego levemente con la cabeza, no voy a permitirme eso y mucho menos voy a seguir haciendo el tonto cuando hay tantas personas sufriendo.

Salgo del vagón, solo queda cruzarlo y podremos salir del tren, y pisar al fin las calles de Luxemburgo. Miro por una ventanilla antes de salir del tren, a lo lejos un pájaro alza el vuelo, sonrío, va a ser un buen día estoy seguro.

Spoiler:
Off: También me alegra rolear contigo.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Yullenlove el Jue Mar 24, 2011 2:33 am

En cuanto llegaron a la estación de Luxemburgo lo único que hiso fue tomar su maleta y salir del tren, detrás de él venia Toma. Esperaba que esta misión no hubiera tantos problemas como las que anteriormente le habían tocado.
Al salir de la estación solo se dedico a mirar con atención los alrededores, Toma se había iba delante de ellos para guiarlos hasta el hotel donde se iban a quedarse durante la estadía hay.

Las personas seles habían quedado mirando en vez en cuando mientras pasaban, aun que desviaban la mirada asustados ya que el oriental los miraba de una manera demasiado amenazante sin importarle quienes fueran.

Cuando llegaron por fin al hotel, Toma ya había pedido sus habitaciones dándoles a cada uno la llave de esta. Mientras caminaban en dirección a sus cuartos Kanda había salido de sus pensamientos ya que desde que llegaron ya estaba viendo las cosas que iban a hacer.

-Saldré a patrullar por la ciudad, así que dependerá de ti si vienes o te quedas a descansar-.

decía metiéndose a su habitación para dejar sus cosas para así enseguida salir a ver si encontraba mas información o algo.

Off: es un placer rolear con tigo tambien.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Lea Fenikkusu el Jue Mar 24, 2011 2:00 pm

Al salir del tren Toma se nos adelanta para guiarnos al hotel. Algunas personas se detienen a mirarnos, otras disimulan un poco más y solo aminoran la marcha ¿Tan vistosos son los uniformes? Desvío la mirada al suelo es un tanto incomodo de que haya tantas vistas taladrándote la nuca. Kanda lanza un par de miradas amenazantes a las personas que nos miran, sin importar quienes son y estas desvían las miradas asustadas.

¿A eso se refería Reever? La verdad no me gustaría que me mirara con esa mirada tan fría.

Llegamos al hotel, es realmente bonito. Toma ya ha pedido nuestras habitaciones y nos entrega las llaves, Kanda comienza a andar a las habitaciones.

-Saldré a patrullar por la ciudad, así que dependerá de ti si vienes o te quedas a descansar.- Dice antes de entrar en su habitación, continua de la mía.

-De acuerdo Kanda-sempai.- Digo más para mi que para el aludido.

Si que son aplicados los Exorcistas. Abro mi habitación, es realmente amplia, pero prefiero acercarme a la ventana y observar las hermosas vistas. Sonrío un poco, suelto la maleta encima de la cama y hago un pequeño repaso de lo que me puede resultar más útil para la investigación.

Fenikkusu, es lo más importante y creo tener buena memoria… pero por si acaso mejor me llevo una libreta y algo para escribir. Cojo un poco de dinero.

Bien, creo llevarlo todo. Salgo de la habitación y cierro tras de mí, guardo la llave con un poco de prisa. Sonrío ampliamente mientras espero a Kanda. Se que el dinero parece algo tonto pero me he informado un poco de los dulces que hay en Luxemburgo y bueno quiero probar algo…

Pan dulce, perrunillas, tostadas dulces… Si pudiera viviría solo de cosas dulces. La boca se me hace agua, debo serenarme o como siga pensando tanto en comida acabaré en alguna pastelería. Debería coger una misión a Suiza para probar su chocolate o…

La barriga me ruge deseosa de alimento, de una amplia y variada dosis de azúcar. Resisto la tentación tengo que acompañar a Kanda a investigar, es mi primera misión y no voy a empezarla en una pastelería… No suena tan mal…

Serénate Lea, me digo mentalemente.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Invitado el Jue Mar 24, 2011 7:32 pm

Un par de minutos más, cinco tal vez, ya tenía a todos los niños que estaban inmersos en el juego de las escondidas rodeándola, unos haciendo mala cara al haber perdido, otros simplemente buscando otra cosa en la que distraerse. Así de hiperactivos son los niños, la mayoría por lo menos, Rose no llegaba a conocer al niño que fuera más calmado y algo más sumiso.

Se fueron, entonces, repartiendo en sus diferentes intereses: algunas de las niñas acudieron a visitar a Christopher, el anciano san Bernardo que dormía plácidamente en el jardín todas las tardes, un “pariente” de la Delacore, como solían mencionar las dos mujeres encargadas del orfanato, a Rose le hacía gracia, lo ignoraba deliberadamente o simplemente admitía que el viejo perro era agradable y le sentaba bien ser comparada con tan mansa y leal criatura.

¿Hm? —para cuando quiso darse cuenta, estaba casi sola en ese cuarto, una de las tantas salas destinadas a la diversión de los infantes; la acompañaban únicamente aquella pequeña que la había abrazado, junto con el pequeño que con anterioridad había incitado a la menor a guardar silencio— ¿No irás a jugar con tus amigas, Marie? —interrogó con una perenne calma, entre las vendas que cubrían su boca el sonido se mitigaba pero no subyugaba al entero control del silencio.

Quiero quedarme con Rose~ —contestó Marie, aferrándose sutilmente a las ropas de la pelinegra, el pequeño, Richard, asintió en conjunto cruzando los brazos detrás de la nunca. Vaya par de encantos, mentalizó la italiana con una furtiva sonrisa casi que imposible de notar tras aquello que cubría su boca, mentón y mitad del rostro en general.

Fuera del cuarto, por ese pasillo que en las primeras noches a Rose le resultó bastante incomodo, casi que aterrador, eran pisadas pequeñas, en esa ocasión únicas para luego rebelarse como otro de los tantos niños del orfanato, este en particular si que le sacaba canas de todos los colores a la “niñera” (como solían llamar a la pelinegra), claro, eso era antes.

Él, Rugby~ solían apodarlo por motivos que ni siquiera las dirigentes del lugar sabían, había dejado su hiperactividad extrema para pasar a una calma pusilánime que le daba escalofríos a todos los otros niños. ¿Cómo lo sabía? Sencillo, solo tenía que ver como Marie se escondía tras sus piernas cuando lo veía, o como Richard fruncía el ceño, haciéndose el valiente posiblemente, soltaba un par de comentarios mordaces (como justo ahora se veía recreado ante los ojos casi rojizos de la italiana) para luego apurar el paso, en medio de zancadas que parecían un trote distorsionado, al que de un modo u otro Rose tenía que seguir rápidamente o los dos pequeños comenzarían a jalonearla para motivarla a caminar.

No le agradaba.

Es más, comenzaba a preocuparse, pero con tantos niños las posibilidades de enfocarse en un solo se convertían en pocas, anormalmente pocas.

¿A dónde iremos Rose? —Richard se convirtió en el hilo que conectaba a la realidad, justo a tiempo, para sacar a la pelinegra de sus pensamientos furtivos y ubicarla en la realidad que estaba ocurriendo en ese instante.

A la plaza, hay que comprar la comida de Christopher.

Marie lanzó un gritillo animado, adelantándose en busca de llegar primero a la puerta de salida del orfanato, Richard lo tomó como un reto descarado y no tardó mucho en seguirla, formaban una algarabía aguantable de la que posiblemente más adelante a Rose le hiciera falta, creando una especie de nostalgia provocativa y enigmática.

No tardó mucho, ese curioso trío, en salir de la construcción prontamente derruida seguramente, tomar un sendero idóneo para la plaza. No sería muy tarde, es más, probablemente era temprano en una definición más práctica, pero se veían pocas personas en los alrededores.

Es el miedo, salvaguarda a los animales. Incluso a los humanos

¿Tenía miedo ella?

No, supuso, el ambiente abstracto, metamórfico de los seres humanos, de la convivencia en sociedad era algo a lo que se aprendía con una similitud de costumbre; sin embargo, no le agradaba ese ambiente familiar.

No creo que termine igual, se decía continuamente, impedía de este modo que las voces hicieran aparición perturbándola, pero no por ello dándole tranquilidad. No hasta que detenía sus pasos (como justamente en ese momento), dejando un tanto curiosos a quienes pudieran acompañarle, no hasta que regresaba sobre sus pasos un tanto apuraba, recorría las escaleras hasta el ático donde le habían arreglado un cómodo —aunque pequeño— cuarto, allí era donde, con la respiración acelerada por la emoción o adrenalina del momento lo hacía. Como siempre, como ahora.

¡Ah Lacerare!

Definitivamente, el pacto que Rose firmó contigo al momento de tomarte debe de ser eterno e inquebrantable, por eso la calma que le proporcionas a la italiana, permitiéndole bajar de dos en dos las escalas, una pequeña carrera hasta donde Richard y Marie la esperaban, para continuar con su camino predefinido.


Última edición por Tsukihime~ el Vie Mar 25, 2011 10:12 pm, editado 1 vez
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Yullenlove el Vie Mar 25, 2011 3:12 am

Al entrar a la habitación solo dejo sus cosas para así nomas acomodarse un poco el traje de Exorcista y a Mugen en el cinturón. No podía creer que todo fuera tranquilo desde que llegaron a Luxemburgo pero mejor prefirió calmarse y así mejor enfocarse a lo que seria su misión solo esperaba que su compañero no lo metiera en tantos problemas como lo hacia su peliblanco.

Al salir de su habitación se sorprendió encontrándose con Lea esperándolo no se lo esperaba, aun que había supuesto que tal ves se quedaría descansar como siempre le pasaba con Lavi y a veces con Allen.

-bien, veo que vendrás-suspiraba para comenzar a caminar-entonces vámonos de una vez-decía con tono serio, agradecía no haber venido con Lavi o con Allen ya que con el primero terminaría paliándose y saldría tratando de matarlo con sus intentos suicidas. Aun que con Allen eran por otros asuntos o para salir a salvarlo y luego querer matarlo por ponerse en peligro.

Con esos pensamientos salieron del hotel para comenzar a caminar por las calles de Luxemburgo enfocándose en cumplir con su misión.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Lea Fenikkusu el Vie Mar 25, 2011 8:25 am

Miro al techo descuidadamente y apenas oigo el sonido de la puerta de Kanda. Bajo la mirada hasta el y no tardo en sonreírle, va a ser mi primera misión de reconocimiento… ¿Se usa ese termino?

-Bien, veo que vendrás.- Suspira por lo bajo y comienza a caminar.- Entonces vámonos de una vez.- Dice serio. Asiento débilmente.

Salimos del hotel y comenzamos a andar por las calles de Luxemburgo. Las pocas personas que hay caminan de un lado a otro para llegar pronto a sus hogares y así estar a salvo. Llegamos a una pequeña plaza donde me siento morir.

El viento susurra y arrastra consigo el olor de los dulces, mi estómago ruge con fuerza deseoso de hincharse a dulces. Suspiro quedamente al percatarme que el miedo que producen las desapariciones hace que las personas quieran esconderse, y por ello irse antes a casa, cerrar las tiendas. Miro la última tienda de dulces, ya mismo va cerrar, me muerdo levemente el labio inferior.

Suspiro, estoy de misión no me voy a poner a comer dulces. Tal vez en la cena del hotel pongan dulces… Seamos sinceros los mejores dulces se consiguen en pastelerías especializadas. Niego con la cabeza, debo de estar haciendo el ridículo así que lo mejor va a ser que deje de torturarme con la vista del escaparate a punto de cerrar.

Desvío la mirada hacia un lado, mejor será que empiece a saber como ha de actuar un Exorcista en condiciones. Después iré a por los dulces.

-Kanda-sempai ¿Qué hacemos ahora?- Pregunto gentilmente, miro hacia la pastelería, suspiro por lo bajo.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Invitado el Vie Mar 25, 2011 11:56 pm

Las risas de Marie y Richard parecían una opera fantasmagórica, en medio de la soledad de la plaza apenas habitada por quienes aun tenían la “Valentía” por continuar con sus negocios abiertos, para Rose era más bien desesperación: necesitaban el dinero, seguramente les escaseaba, si no fuera por eso, habrían cerrado y tal vez se habrían ido de la ciudad como en otros casos actuales había escuchado, con el temor de ser asesinados (como se creía ocurría con los desaparecidos, pese a que ni cuerpo se encontraba) o que uno de sus familiares desapareciera.

Como le había ocurrido al Rugby~

Luego, cuando creyó haber dejado su mente en blanco, ellas aparecieron, como animales de carroña atentos a cualquier descuido, abalanzándose ante la presa moribunda y arrancándole cada miembro sin ninguna contemplación. Ellas eran las voces, el motivo ilícito que más la unía con el viejo Angelo, sonaban como una algarabía en su cabeza, un agujero por el cual el ruido de todas las ciudades entraba a su mente sacudiéndola y haciéndola estremecer.

Cállense.

Ninguno de los niños se dio cuenta, Rose así lo prefería; buscó concentrarse de nuevo, apartar su tormento enfermizo mordiéndose el labio a tal punto de hacerse sangrar, el dolor la hacía componerse, irónicamente, de ese estado que bien podría conducirla a una locura más maligna, a la perdida del control que hasta el momento la había caracterizado.

¡Rose! —gritó Richard captando algunas miradas de quienes por ahí se encontraban más cercanos.

La italiana se detuvo de golpe, abrió de par en par los ojos sorprendida para luego parpadear con sutileza, parecía un cachorro al que habían tomado por sorpresa en su investigación del mundo y casi, sacado un susto de muerte.

¿Ocurre algo? —preguntó ella, calmada, un tanto taciturna pero tras las vendas que cubrían su rostro sonriendo, sus ojos ocupaban el lugar de dos ventanas siempre abiertas: brillantes, dulces, solemnes, reflejando cada emoción que por su expresión de los labios era impedida a dar en su totalidad.

Mira allá —Marie a su izquierda señaló en dirección diagonal frente a ellas, lo que los pequeños habían visto mientras estaban mucho más atentos que su “niñera” no era un algo ni un objeto detallado: tres personas que se lucían con sus ropas en la peculiaridad.

Richard comentó que uno de ellos se parecía un poco a Rose, se refería a aquel que utilizaba un traje color arena y un extraño aparato en la espalda, el parecido radicaba en que ambos habían adoptado la condición de cubrirse la mitad del rostro, curioso, era la primer persona que Rose veía con esa misma actitud que ella en algún momento de su vida había tomado; los otros dos Marie alegó que vestían ropas demasiado extrañas, ¿el negro no les daría mucho calor? Preguntó en su inocencia, recibiendo un regaño por parte del pequeño niño quien ya se había montado una película realmente extraña como explicación a esas ropas, con todos sus detalles e insignias, Rose les permitió quedarse en su mundo de fantasía, discutiendo entre ellos, sus voces seguían resonando notoriamente, no porque estuvieran gritando, pero sí porque no había la habitual habladuría que se podría encontrar en ese lugar, lleno de tiendas y otros puestos o lugarcillos para sentarse y conversar.







De las tiendas abiertas todavía, una mujer atendía a dos hombres, ella se mostraba servicial y atenta mientras que los hombres estaban reacios a una seriedad impertérrita, preguntaba entonces la mujer de mediana edad ese típico “¿Qué se les ofrece?” mitigando el ambiente tenso con una sonrisa asertiva que no parecía penetrar la pared de hielo entre ambos hombres.

Uno de ellos, de un modo casi que siniestro y un tanto novelístico, se dio la vuelta con lentitud, desde su ubicación observaba a esos extraños; su acompañante le imitó causando la curiosidad en quien atendía el establecimiento pero que por la volumen corporal de ambos hombres no podía ver mucho, una mínima rendija que proclamaba su inutilidad con alegoría.

—¿Qué es lo que…? —la pregunta quedó literalmente a medias, interrumpida por los temblores de ambos hombres, ella comprensiblemente asustada fue a preguntar si algo malo les estaba ocurriendo, cuando interrumpiéndola por segunda vez los temblores transformaron en raudas convulsiones. Parecía que el cuerpo de ambos masculinos se llenaba de aire inflándose por partes, haciendo bombas que deformaban el cuerpo.

La mujer de mediana edad no tardó mucho en desmayarse con un sonido hueco, al golpear su cuerpo contra el piso de madera. De los hombres, la transformación culminada, ¡Akumas! Que en su proceso destruyeron parte de la edificación, y es que era un primer piso, sus colosales figuras esféricas no cabían ni por mucha suerte en ese lugar.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Yullenlove el Sáb Mar 26, 2011 3:29 am

-estar atentos a cualquier cosa-decía serio mirando alrededor.

Las cosas estaban muy tranquilas para su agrado o eso creía cuando de repente volteo hacía un lado sintiendo la presencia de unos Akumas. Mientras caminaba en dirección a los dos hombres que se estaban convulsionando. Cuando llego hasta quedar frente a estos nomas los miro con tranquilidad sacando a mugen de su vaina con la mano derecha mientras que a la vez que pasaba dos de sus dedos de la mano izquierda sobre esta susurrando “Inocencia, Activada”.

Después de esto solo tomo su katana con fuerza con las dos manos en una pose de ataque mientras que saltaba hacia su lado izquierdo evitando varias balas que le lanzaban los Akumas de primer nivel. No tardo mucho en volver a acercarse hasta estos detrayendo a uno de ellos partiéndolo con la mitad. El otro se había escapado de ese golpe alejándose un poco para así apuntarle con sus cañones teniéndolo momentáneamente en la mira. Kanda ante eso solo sonrió de medio lado para después moverse rápidamente saliendo de la mira del Akuma cuando este estaba apunto de lanzar sus bombas pero el samurái fue mas rápido, cortándolo a la mitad evitando de que atacara a los civiles que estaban frente de él.

En cuanto termino hiso un movimiento un poco brusco haciendo que la sangre de Akuma que estaba en esta se limpiara al instante para así enseguida guardar su katana con una tranquilidad y seriedad que siempre llevaba consigo a la hora de pelear. Cuando Mugen estuvo en su funda Kanda por fin había dirigido su mirada alrededor para ver como había quedado o si había algún herido. Cuando vio que la mayoría del lugar estaba medio destruido comenzó a buscar algún herido ya quería que le culparan por algún error, pero se alegro internamente de que todos estaban bien gracias a que Toma había activado el escudo que normalmente usaban para retener a los Akumas para así poder proteger a los civiles que estaban en el lugar.

-¿Se encuentran todos bien?-decía Toma mirando a la muchacha que tenia las vendas en su rostro al igual que los niños que estaban cercas de ella, mientras terminaba de revisar que la señora que se había desmayado estuviera bien.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Lea Fenikkusu el Sáb Mar 26, 2011 3:29 pm

¿Alguna vez has visto un colibrí? Por si solo no parece muy rápido ¿Cierto? Pero sus alas alcanzan una velocidad y una coordinación admirables. Es algo parecido a los grandes felinos como los leopardos que alcanzan una velocidad de ataque tremenda. Bien creo que con eso puedes hacerte una idea de cómo es Kanda a la hora de atacar a los Akumas, rápido y certero.

Un pequeño grito agudo me sobresalta, a un lado hay una niña pequeña la causante del grito, otro niño y una chica de mi edad que cubre su rostro. Desengancho a Fenikkusu y me acerco a ellos, diciéndoles un rápido por favor entren el la barrera.

Kanda consigue destruir a los dos Akumas de nivel uno con maestría. Guarda a Mugen con tranquilidad y sus ojos oscuros examinan todo el lugar para asegurarse de que el lugar es seguro. Toma pregunta el estado de los civiles.

Suspiro levemente y miro alrededor, el aire se ha vuelto pesado por culpa de los destrozos. Miro al cielo momentáneamente para percatarme de que las nubes se arrastran con lentitud, lúgubres como si diesen un augurio.

-Por favor quédense dentro de la barrera.- Pido amablemente a los dos niños y a la chica que les acompañan.- No se preocupen por nada ¿Vale?- Sonrío intentando calmarles un poco.

Salgo de la barrera y me dirijo a donde está Kanda, Fenikkusu aún duerme en mi mano. Llego a su altura sin dejar de mirar a mí alrededor, una extraña sensación me corroe el cuerpo, como si todos mis sentidos me estuvieran gritando que este lugar aún no es seguro.

-Kanda-sempai hay que sacar de aquí a los civiles.- Miro alrededor nuevamente.- Esto me da muy mala espina.- Le confieso.

El cielo se oscurece y alterado levanto la vista, unos pájaros vienen volando en bandada hacía nosotros. Nos sobrevuelan y deduzco que están alterados por culpa, seguramente, de los Akumas, eso quiere decir que hay más y si han logrado alterar tanto a los pájaros es por algo. Aminoro el ruido de mi respiración para oír mejor, seguramente los Akumas van a venir del este.

Un ruido sordo resuena en la plaza. Un grupo de Akumas se cierne sobre la plaza, no puedo evitar darle las gracias al cielo ya que no parecen Akumas muy fuertes. Respiro hondo, esta va a ser mi primera pelea cara a cara con un Akuma. Tengo el pulso desbocado.

Llevo a Fenikkusu a mis labios y le doy un pequeño beso mientras le susurro una plegaria muda, le pido de nuevo que el vigor de sus llamas me ayude. Bajo a Fenikkusu y esta es envuelta por unas llamas, aprieto la empuñadura y dejo que el calor que provocan las llamas al danzar me serenen.

Haya voy Liam, dame ánimos ya que creo que los voy a necesitar. Dejo que la tranquilidad que me provocan las llamas al arder se convierta en tus ánimos. Sonrío, tal vez salga magullado pero todo va a salir muy bien, estoy seguro ya que tengo a Fenikkusu y Kanda también va a luchar contra los Akumas.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Invitado el Sáb Mar 26, 2011 7:37 pm

OFF:
Recomendado leer con atención para entender(?)~

Una cabecita pelinegra se asoma frente a una de las mesas de la sala, sobre esta hay un montón de chucherías, piezas de metal de todos los tamaños, mugrosas, llenas de polvo, Rose las observa con curioso desinterés. Por ese tiempo aun no gustaba de vendarse el rostro.

¿Qué es todo esto, Zio Angelo? —pregunta, ociosa, la pequeña, recibe como respuesta la sacudida de sus cabellos por esa mano ancha y llena de cicatrices dejadas por la guerra, las marcas de quien ha sufrido demasiado los albores de las discusiones humanas.

Son piezas de guerra, Nipote —Angelo las observa, hay pasión en sus opacos ojos, aun se ve el anhelo por la emoción que en algún momento le trajeron esas piezas; son todas de diferentes armas de fuego, fusiles, rifles, tal vez pistolas de las más curiosas, todas traían consigo la misma marca del sentimiento.

La adrenalina del disparo eficiente y bien realizado
.






Al primer estruendo Marie es la primera en dar el grito de aviso y pánico, Richard da un respingo y se abstiene de gritar bien dispuesto a reprocharle a su amiga tal susto que le ha dado, al final, termina gritando de igual modo al ver el motivo que ocasionaba el pánico en la pequeña, ambos están casi que paralizados del susto pero, igual que animales, preparados para salir corriendo a la primera indicación de su guía, que está igual o un poco más asustada que ellos.

No es verdad, no es verdad, ¡No es verdad!

Hasta el momento, a Rose nunca le había parecido que la historia fuese un ciclo, en las tardes que compartía con su familia paterna escuchando sobre anécdotas militares o cuando veía la historia plasmada en poesías con su familia materna, solo encontraba coincidencias, nada que se repitiera o simplemente nunca quiso reconocer que nada se repetía. Como ahora. Que el alma se le había casi que ido del cuerpo tan pronto apreciar esas cosas, abominaciones esféricas con rostros aterradores en muchos sentidos de la palabra, o en un único que todos los abarcara.





Risas, comentarios, el primo Gerard está muy feliz con sus regalos, los sostiene y muestra como trofeos, le pide a su prima favorita que lo acompañe a partir el pastel. El cuchillo se adentra en la suave masa blanquecina, inicia entonces la única y estruendosa destrucción, con los gritos, los chillidos bestiales de horror absoluto





¿Qué haces ahí parada sin hacer nada, Nipote?

Como una estampida de potros salvajes, añora la libertad y están dispuestos a aplastar todo lo que se cruce a su paso, esos potros eran la realidad y su galope tempestuoso destrozo sus recuerdos como un cristal sometido a indecibles temperaturas, ¡¿Qué tanto haces tonta?! Grita su pequeña y minúscula conciencia que desde hacía un buen tiempo trataba de llevarla a la realidad, ¡Al diablo con esas cosas! Richard y Marie aun están acompañándote; Tonta, masculló como represalia, en un arranque impasible tomó a ambos menores por la muñeca, con una sola mano los sostuvo haciendo gala de firmeza, quien lo viera, bien podría decir que la italiana se estaba pasando de fuerza, nada más lejos de la realidad.

Richard y Marie pararon los gritos al verse jaloneados, no les había dolido, solo sorprendido, la segunda ahogo un gemido asustado y las ganas de ponerse a llorar, el primero con más terquedad estaba seguro que no lo haría de no ser expresamente necesario.

Silencio~ —ordenó con la suavidad de quien apenas da una petición mecanizada, ambos niños asintieron, se ubicaron raudamente detrás de ella movidos por un sentimiento de protección indescifrable. Escucharon el sonido atronador de los cañones al ser disparados, Rose sin soltarlos los haló y casi que llevó a trompicones a la izquierda, allí donde se ubicaba una fuente que recién se percataba estaba apagada a diferencia de otros días; la distracción se instaló a la derecha, donde la mayor cantidad de los locales se encontraban, algunos de estos daban signos de irse al piso, sus ocupantes no tardaron en salir corriendo a buscar un escondite.

Ellos estaban a campo abierto.

Rose les indicó a ambos infantes agacharse, los dos obedecieron como autómatas quedándose fervientemente uno junto al otro, al lado de la construcción de piedra que les proporcionada una falsa sensación de resguardo, la italiana pensaba a mil por minuto pero se obligaba a mantenerse calmada, en ese momento no podía permitirse un acceso de locura, de esos que el tío Angelo solía advertirle que nunca debía de permitir, pero aunque ella esperó tensa, fría, como un perro guardián espera el momento de abalanzarse contra el agresor de sus amos o de su objeto preciado, se percató que ninguna de esas criaturas estaba fijado en ellos, ¿entonces?

¡Bang!

Una explosión, un colorido escudo que se hizo presente sacándole a la Delacore una clara expresión de sorpresa, ¡si es que eran esos visitantes! Por algo tenían que ser tan extraños, uno de ellos pide a los pequeños, que se queden dentro de la barrera, Rose le observa con la misma atención animal, esa que es objetiva y critica, que mide el peligro, que obedece al instinto básico de supervivencia y de protección. Richard asiente por parte de ambos mientras Marie se abraza a su cuerpo temblando, la menor de lo tres tiene derecho a estar aun más aterrada.

¡Bang!

Otra explosión, esta vez es para la segunda criatura, Rose se pregunta como ese espadachín puede estar tan calmado en esa situación y, para dejarle un tanto más motivada a seguir en calma, un empujoncito que la asalta llena de dudas está la voz de ese a quien los pequeños habían comparado con ella.

Estamos bien —contestó al mismo tiempo que tomaba una bocanada de aire y lo expulsaba, siendo a su vez únicamente el movimiento de sus hombros al irse hacia atrás, de su pecho al inflarse por un momento lleno de aire, y luego encogerse sobre si misma levemente, en señal de ya haber expulsado el aire contenido.

El sonido de los pájaros contrario a muchas ocasiones esta vez no le resulta tan regocijante, las ondas sonoras venían fluctuando en pos del miedo, algo los había aterrado, espantado de tal modo que solo les quedó usar sus alas como método de escape para poder librarse de ese peligro instintivamente detectado. Vienen del este, y en el este queda…

¡El Orfanato!

Un acceso de verdadera preocupación dejó a Rose, por cinco o seis segundos verdaderamente atontada, dio un paso hacia atrás tomando equilibrio en su propio cuerpo para luego ser advertida de aquello que hasta el momento había tomado por inadvertido: El tintineo, la cadena que cuelga formando un arco en su columna, que conecta en las fundas que ella había diseñado y en donde majestuosa estaban las dos pistolas, su regalo infalible. Paseo, entonces, la diestra por la funda más cercana, buscando la calma que generalmente aquel objeto de guerra le transmitía. Solo encontró peculiaridad, ahogando una exclamación de sorpresa que terminó solo en el abrir de su boca y el silencio de la misma, cerrándola de manera precaria.

Está ronroneando, como un León dormido

Vibraba, podía sentirlo en cada fibra de su cuerpo como un latido, no era le miedo ni la preocupación, no era un instinto de ella misma, era Lacerare, con todo su fulgor tempestuoso, como un León dormido que está ansioso por despertar de su sueño, arrasar con todo con su rugido imponente. A sus ojos, la imagen capciosa de una mayor cantidad de esferas parecían blancos de tiro ubicados especialmente para un pistolero experimentado.


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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Lea Fenikkusu el Dom Mar 27, 2011 7:15 pm

Un disparo, una casa que se cae, un grito que parte el aire en dos….

Un fuerte dolor me cruza la cabeza e intento reprimir un seguro gemido de angustia. Me recuerda tanto a cuando nos separamos, Liam.

Sereno mi rostro todo lo que puedo y fijo mis ojos esmeraldas en un Akuma. Fenikkusu deja a sus llamas danzar a mí alrededor, la adrenalina comienza a inundar mi cuerpo. El Akuma se acerca más.

Salto hacia él y le asesto un golpe rápido con Fenikkusu, esta le atraviesa y le quema con su fuego que danza eternamente a su alrededor. Me retiro del Akuma para evitar la segura explosión que emitirá al morir, toco el suelo y el Akuma se vuelve polvo. Una bala cae cerca de mí.

La esquivo dando una improvisada rueda lateral, caigo al suelo con un poco de torpeza. Me incorporo con rapidez mientras una muralla de fuego rojo se interpone entre mí y el Akuma, clavo mis ojos en los del Akuma y dejo que el fuego que me protegía se cierna sobre él, abrasándolo al instante, purificando al alma encerrada.

Me pongo en pie y lanzo a Fenikkusu en vuelta en llamas contra un Akuma que está demasiado cerca de la barrera. Fenikkusu le atraviesa dos veces, al momento de encontrarlo y mientras vuela de nuevo a mis manos. Mientras Fenikkusu vuelve a mis manos dejo que el fuego protector que emana se convierta en mi protección, en los tiernos brazos de una madre que acuna a su hijo en las noches más oscuras.

Cuando mis dedos tocan de nuevo la superficie de Fenikkusu un alivio sobre humano acude a mi pecho y siento que ya no me pueden hacer daño. Doy un par de pasos hacia atrás para inspeccionar la zona, mis ojos pasean con una rapidez increíble por la plaza. Mi mirada cae sobre un sitio en concreto.

Cerca de la barrera, quizás un poco alejado, están los dos niños pequeños y la chica que cubre su rostro. La chica tiene su mano en una pistola y encara a los Akuma con decisión. Una voz de alarma grita en mi cabeza, tengo que ayudarla o sino le podrán hacer daño.



Un grito de histeria cruza el viciado aire lleno de polvo. Me pego con desespero a ti, como si fueses mi salvavidas en mitad de un océano en tempestad. Busco tus ojos, desesperado, mientras a nuestro alrededor todo se desmorona y las personas corren despavoridas por culpa de unos monstruos blancos y esféricos.

-Liam.- Te llamo con un fuerte temblor sacudiendo mi cuerpo, mis ojos comienzan a empañarse por un fuerte miedo.

-Tranquilo Lea, todo va a salir bien.- Tus labios se curvan en una sonrisa, tu también estás asustado.

Cerca de mi pecho el collar que robé aquel día no deja de arder, Liam creo que quiere quemarme el pecho. Tengo miedo, así que por favor no dejes de apretar mi mano o sino me romperé y no podré seguir adelante.

-No me sueltes…- Jadeo con las lágrimas empañando mi rostro, las piernas me tiemblan y ni siquiera se como es que aún puedo correr.

-No te voy a soltar Lea.- Afirmas clavando tu mirada en mi, tienes miedo pero coraje y una decisión inquebrantable en ellos.- Siempre te voy a cuidar.



No me dejes ahora o sino el miedo me convertirá en su presa.



Aprieto los dientes y reprimo una maldición. Salgo corriendo hasta donde está la chica, no soporto esto, no pienso dejar que nadie muera o se quede solo en un momento a sí. Voy disminuyendo la distancia que me separa de ella y los niños mientras purifico a algún que otro Akuma. Me acerco todo lo rápido que puedo y me dispongo a protegerles, al fin y al cabo es el trabajo de un ángel: proteger a los indefensos humanos.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Yullenlove el Lun Mar 28, 2011 4:25 am

Estaba totalmente aburrido esto era muy fácil para él, era una gran destrucción lo que andaban causando esos Akumas, no podía hacer mucho por tratar de que las balas no les dieran a ningún civil. Aun que agradecía que estuviera Lea con el pero se desesperaba un poco ya que este destruía uno a uno los Akumas no como él que solo activaba la primera ilusión y así los gusanos del infierno destruían varios a la vez.
Cuando vio a un Akuma acercarse a la muchacha que tenía el rostro vendado, sabía que aun que fuera rápido no llegaría para evitar que la mataran, el único que lo evitaría seria Lea y esperaba que así fuera. Aun que sintió un alivio ver que este así lo así mientras que el se encargaba de destruir al resto de los Akumas.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Invitado el Mar Mar 29, 2011 8:07 pm

OFF:
Post fail .w. ... la musa se fue de juerga sin invitar(?)

¡Rose, Rose, Rose…! —Marie está llorando, parece una vieja magdalena que ruega por un hijo perdido, Richard está a punto del pánico, se sigue negando a dejarse caer en el profundo y abismal vacío de la desesperación— Quiero irme a casa, ¡Rose! ¡Quiero irme a casa! —está sollozando con más fuerza, al no recibir una respuesta inmediata y complaciente a sus exigencias; guardó silencio cuando Richard estaba a punto de gritarle, aquella que tanto mencionaba le acaricia la cabeza a ambos, como un canino que cuida y trata de calmar los chillidos de sus cachorros.

Silencio. —repitió, de haber podido, habría sonreído, pero no tenía la fortaleza necesaria para sonreír en ese momento, ni siquiera ante los pequeños que gritaban por un consuelo en medio del llanto. Estaba más entretenida, buscando una salida, no veía flanco libre, demasiadas explosiones la aturdían impidiéndole centrar su atención en un solo objetivo, pese a que ya tenía la meta.

¿Qué harías en una situación como esta, Zio Angelo?

Disparar Nipote, disparar

¿Podría hacerlo ella?

Lacerare seguía ronroneando, ahora era un murmullo más persistente, no, mucho más grande, era un pequeño y suave rugido de advertencia. Y aun así, plasmados en sus actos estaba la duda consiguiente, la pregunta continua, ¿Podrían sus “sencillas” armas atravesar esa coraza metálica tan aparentemente resistente? Rose no era ilusa, y aunque viera a ese de cabello largo cortar algunas de esas cosas como si no fuesen nada, también había visto esa deformación alegórica de, disque, insectos —aunque no se le parecían en lo más mínimo—, así como también había visto el fuego implacable, engullir y lamer esa cobertura hasta hacerlos explotar en finitas explosiones.

¡¡Rose!! —vaya, que solicitada estaba ese día la Delacore, Richard señalaba a su diestra, una de esas cosas que se acercaba, lenta, acechante, como la pesadilla en medio del sopor del sueño. Tendrían… ¿cuánto? Algunos segundos antes de entrar en la mira de esa cosa, sucumbir ante ella.

Es ahora o nunca Nipote, es ahora o nunca

Es ridículo que sea yo quien lo diga, pero espero haber practicado lo suficiente con tu regalo, Zio Angelo

En medio de una bocanada intensa de aire, desenfundó; predatoriamente en un sentido onírico de la realidad, ella sintió el latido de las dos pistolas, enfocando sus oscuros cañones cual fauces abiertas hacia la amenaza permanente, no le importaba si llegaban o no los otros a salvarla, en ese momento, sus sentidos estaban enfocados en eso.

Y en disparar.

Apretó el gatillo. Una, dos, tres, cuatro veces sin pausa alguna, con los brazos y manos en tensión a tal punto que cualquiera diría que se le saltarían las venas atravesando grotescamente la suave y perfilada piel, pero no lo hicieron, estaban perfectamente concentradas en su labor de proveer excesos de sangre a los dedos. A cada disparo, Rose escuchó el sonido atronador de la pólvora al incendiarse, de la bala al ser despedida, el aroma inconfundible que emitían con los ojos puestos en esa esfera que recibía cada uno de sus disparos sin parecer inmutarse. En ese momento: eso era la presa y ella el cazador hundiendo sus pecaminosos caninos en la piel expuesta de la yugular, atravesando el flujo de oxigeno.

Cada bala, sucesiva, tal vez las primeras tres no hicieron el mayor cambio, a la cuarta se vino la diferencia, brillaba, o parecía brillar, dejaba su color plata paliducho que deformaba en uno más, idóneo, blanco. Como un medallón Mogul brillando en la intensidad de un sol valeroso e irrefutable. Esa cuarta hizo mucho daño, hizo retroceder al Akuma en un cómico tambaleo, como un globo agitado por el viento; la quinta fue mucho más certera, esta hizo una ruptura en la capa que antes Rose había juzgado tan dura e impenetrable.

Ahora era solo cuestión de dejar de contar y observar.

No pasó mucho para que el constante apretar de los dedos sobre el gatillo tuviera sus frutos, abriendo, retorciendo, tambaleando, haciendo caer la coraza agrietándola hasta el punto de abrirse y, por último pero no menos importante, ocasionar la concebible e imaginable explosión que agitó magnánima los cabellos azabaches de la italiana, junto con la cadena de plata, que tintineó haciendo un eco demasiado perceptible para esa asombrada Delacore.

¡Oh Jesús!

¡Por el Tío Angelo, Gerard y todos los santos!

¿Lo había logrado?

Rose estaba tan asombrada que solo regresó a la realidad cuando sintió una vaga punzada, casi que eléctrica, recorrer sus brazos obligándola a bajarlos de enfrente, tanta había sido la tensión infringida a los músculos, que comenzaban a resentirse, ante nunca haber sentido tal inclemente yugo; a simple vista, quién lo diría, Rose era una santa tan tranquila ante la mutilación del enemigo, el cazador que termina asfixiando su presa hasta la muerte.

Era hora de cambiar de rumbo. El este la esperaba, el orfanato la esperaba.

Solo rogaba porque fueran meras e inoficiosas impresiones, que su tambaleo momentáneo solamente se debería a la impresión del momento y a un posible presentimiento maquiavélico e indómito, como la horda de sentimientos que tras su faz en perenne calma deseaban salir. Rugir como el león que manifestaban.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Lea Fenikkusu el Jue Mar 31, 2011 2:30 pm

Aguanto la respiración momentáneamente, impactado. La chica no solo les ha plantado cara a los Akumas sino que les ha disparado, y más aún los ha purificado. Las balas se han vuelto de un puro blanco tan frágil que parecía que se rompería en cualquier momento, tan hermoso y deslumbrante que ha hecho a la oscuridad retorcerse.

¿Acaso esa chica de cabellos oscuros en una elegida?

¿Esa pistola es la Inocencia que buscamos?

Niego con la cabeza para serenarme, esas preguntas carecen de importancia en estos momentos. Salto unos escombros para acortar el espacio fijando mi vista en ella y sus movimientos, espero que no se acerquen más Akumas ni a ella ni a los niños que la acompañan.

Entonces me fijo en algo, va a cambiar su rumbo. Sus ojos se clavan en le este, de donde vienen los Akumas ¿Está su familia ahí? Cierro los ojos y logro llegar a su altura y la de los niños. Caigo cerca de ellos y miro los rostros asustados de los niños, sonrío.

-Por favor calmaos, no quiero aceros daño.- Amplío mi sonrisa para darles calma, Fenikkusu arde en silencio.

Me giro hasta la chica y le miro a los ojos. Si tiene familia tiene derecho a estar con ella, además los Akumas vinieron del este y seguramente allí haya más destrozos e incluso más Akumas.

-Vas hacia el este ¿Verdad?- Pregunto rápidamente enfocando mi atención en sus ojos, de un castaño rojizo muy parecido al caramelo.- No se preocupe le ayudare a llegar….- Miro también a los niños.- Les ayudaré a llegar a donde necesiten ¿De acuerdo?

Sigo sin apartar la sonrisa de mis labios. Tiendo mi mano enguantada hasta ella, firme, esperando así que comprenda que tan solo quiero ayudarla a ella y a los niños que la acompañan.

-Por favor confía en mí.- Suavizo mi voz y dejo que a mis ojos verdes escale una pequeña dulzura. Mi mano sigue extendido ante ella.

Spoiler:
Off: No te preocupes a todo el mundo le pasa eso, las musas son tan juerguistas
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Yullenlove el Miér Abr 06, 2011 3:01 am

Seguía luchando contra varios Akumas cuando el sonido de una pistola llamo su atención. Lo que vio le sorprendió, aun que luego solo sonrió de lado no podía ser nada más que otra elegida por inocencia.
Con eso en mente regreso a la pelea destruyendo mas de las maquinas del Conde, cuando termino por su parte se acerco a donde estaban Lea y la chica que seria una nueva exorcista ya que sabia que si le explicaban las cosas iría con ellos o mínimo les entregara la inocencia, pero estaba mas seguro de lo primero.

-¿que tanto creen que hacen?-decía en un tono serio y molesto aun que no lo estuviera tanto.

Ya sabia que Toma estaba ayudando a los civiles a alejarse del lugar y por eso no estaba con la chica y los dos niños protegiéndolos. Solo esperaba que no se llevara mucho tiempo destruir a los Akumas y así poder hablar con la chica respecto a sus armas aun que mas bien eso se lo dejare a Lea y a Toma ya que él no era bueno con eso de hablar con las personas.


off: Perdonen no tenia imaginación para escribir con tanto estrés.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Lea Fenikkusu el Miér Abr 06, 2011 6:55 pm

Unas explosiones a lo lejos indican la purificación de varios Akumas, Kanda está haciendo un gran trabajo sin duda. Unos pasos firmes se acercan, desvío un poco la vista para confirmar que es Kanda, seguramente sepa que ella es una elegida.

-¿Qué tanto creen que hacen?- Pregunta en un tono serio y un tanto molesto.

Le miro a los ojos oscuros, sigo sin bajar la mano. Detrás de nosotros, un poco alejados, Toma atiende a los civiles. Vuelvo a clavar la mirada en Kanda.

-Creo que necesitan ir al este Kanda-sempai.- Le digo. – Supongo que tienen familia o algo así por allí…

Bajo la mirada y la devuelvo a la chica de cabellos oscuros. Le sonrío abiertamente, aún con la mano extendida, soy muy cabezota cuando quiero. Miro a Kanda de nuevo.

-Tenemos que ayudarles Kanda-sempai…- Le ruego suavemente. Se que no tengo familia y que nunca la conocí, pero aún así…- Por favor…- Susurro.

Miro de nuevo a la chica y a los dos niños que se acurrucan entre sí para soportar mejor el miedo. Me duele la mano pero no pienso bajarla, le sonrío una vez más.

-No os preocupéis…- Aseguro con suavidad. Miro a Kanda de nuevo.- Por favor, solo será un momento Kanda-semapi…

Y me quedo quieto. En frente mía están los dos niños y la nueva elegida, a la que le tiendo la mano; detrás está Kanda, al cual le miro pidiéndole que me deje ayudarlos. Se que esto puedo sonar al berrinche de un niño pequeño pero de veras que quiero ayudarles.

Spoiler:
Off: No te preocupes, a todo el mundo le pasa.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Invitado el Jue Abr 07, 2011 5:42 pm

Es como el juego de la ruleta, nunca sabes donde va a quedar

No es que fuera grosera, o quisiera hacerlo, la cabeza le estaba empezando a punzar suavemente mientras trataba de ubicarse, vamos que aun no se lo creía y comenzaba a dudar de seguir cuerda. Incluso. Comenzó a albergar la idea que esa misma mañana al levantarse o al abrir los ojos había perdido la cordura, que la realidad sería que en ese momento estaba encerrada en un cuarto blanco vigilada por médicos como si se tratara de un espectáculo mientras murmuraba cosas sin sentido para ellos, justamente la palabras que o “pensaba” o “decía”.

Rídicula

La realidad era como estaba planteada en ese momento y ella estaba tratando de escapar vilmente, tomó aire y suspiró, o gran diosa que pudiese existir y le proveyera de absoluta calma… por favor, no dejes de hacerlo porque justamente es lo que más necesita. Marie y Richard se levantaron de un salto tan pronto a uno de esos extraños acercarse, apurados se ubicaron detrás de la italiana, aferrándose respectivamente a un lado de su pantalón, que ahora parecía inflarse suavemente ante la brisa del viento; no era tanto que desconfiaran, pero eran niños en medio de un campo de guerra, preferían quedarse tras esa protección que sentían más solida. Como una trinchera bien realizada, profunda, suficiente para no ser heridos.

¿Cómo se confía en un extraño? —particularmente no es que hubiera sonado muy molesta, muy contrariada, o al menos un poco recelosa, su voz adoptó un tono monocorde donde cada silaba la delineaba con lujo inusitado— El este es importante —agregó, acompañando su hablar con un vago asentimiento, respuesta silenciosa a la primer pregunta, estaba apurada por salir corriendo factiblemente como una tonta descubierta a cualquier ataque, la carnada ideal.

Sintió que Richard a su izquierda halaba suavemente sus ropas, ¡pero que aplicado el pequeño! Había superado cualquier emoción intrincada junto con el miedo para poder adivinar lo que su “niñera” tenía planeado, quería protestar, es más, abrió la boca dispuesto a hacerlo pero al final su queja no ocurrió; Rose le cubrió la boca, con los dedos levemente tensos para hacer un énfasis imaginario. Marie seguramente también habría acertado en la multitud de pensamientos pero ella solamente guardó silencio, por algo le habían enseñado bien a no meterse en los asuntos de los mayores.

Conversar —contestó, se encogió de hombros con un aparente desinterés del asunto, sintió una vaga culpa por estarse tomando su tiempo para dar una respuesta definitiva— ¿Qué tal si los cuidan por mi? —implementó la mayor dulzura que consiguió demostrar, había una sonrisa detrás de esas coloridas vendas pero apenas y la curvatura de la misma era perceptible tras las diferentes líneas que formaban en su unión— Hay un orfanato, al este, está cerca de aquí; estos niños pertenecen a ese lugar y seguramente todos estarán dentro —mentalmente confirmó que ese día no habían salidas programadas, se suponía sería una tarde aburrida en la cual escucharía las continuas quejas de todos los niños, los ruegos de algunos pocos por salir mientras los demás preferían buscar su propio entretenimiento— Seguramente solo será un momento —quería pensar eso, un momento rápido, un vistazo para encontrarse con los integrantes de esa “Familia” sentados en la sala, algunos en las ventanas, las dos mujeres encargadas tratando de mantenerlos en orden para que no salieran preguntándose porque ellos tardarían tantos— Pero gracias por la ayuda.

Agradecer y aceptar son dos cosas muy diferentes, lo sabía, no solía manipularas al mismo tiempo, generalmente prefería hacer lo primero o lo segundo por aparte y en diferente orden según como mejor se viera. Por hoy, lo haría en un orden diferente. Así, tal cual se lo había planteado, que tras dos segundos de tiempo calculado como intermedio de sus palabras optó por aceptar la ayuda, estrechando su mano con esa que se le tendía.

Imaginó que, posiblemente, era algo del común en esos extraños tratar con asuntos similares al suyo que por eso parecían reacios y fácilmente colaborativos.

Hizo un amago de reírse así fuese solamente el ampliar el gesto de una sonrisa, mientras por hacer algo menos formal practicaba con la mano ajena el saludo de manos que entre los hombrecitos más grandes del orfanato le habían enseñado, era una presentación infantil pero divertida— Rose Delacore —presentó, seguidamente le soltó y avanzó liberándose del agarre de ambos menores distanciándose de ellos antes de darse la vuelta y mirarles— Quédense con el amable señor de cabello largo mientras regreso, yo sé que ya se quieren ir, pero primero necesito verificar una cosa, no voy a tardarme ¿sí? —únicamente recibió dos asentimientos, decidido y trémulo en diferentes medidas pero era suficiente para ella.

Les imitó en el acto con algo más de seguridad, era la mayor y tenía que demostrarlo para luego darles la espalda advirtiéndose mentalmente de lo que haría si al final esa resultaba ser una mala idea.

Supongamos que no me arrepentiré~.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Lea Fenikkusu el Jue Abr 07, 2011 8:05 pm

La chica frente a mi parece desconfiar, no la culpo es normal teniendo en cuenta los extraños sucesos. Los niños se esconden detrás de ella.

-¿Cómo se confía en un extraño?- Dice dándole cierto lujo a cada sílaba, he de admitir que es una buena pregunta.- El este es importante.- continua asintiendo levemente.

El niño pequeño se aferra a sus ropas, parece a punto de protestar pero la niña pequeña le cubre los labios con una mano. Vuelvo la mirada hasta la chica de cabello oscuro esperando que acepte mi ofrecimiento.

-Conversar.- Contesta encogiéndose de hombros sutilmente.- ¿Qué tal si los cuidan por mí?- Dice con dulzura, seguramente Toma pueda vigilarlos… Consigo vislumbrar entre tanta tela una sonrisa.- Hay un orfanato, al este, está cerca de aquí; estos niños pertenecen a ese lugar y seguramente todos estarán dentro

Un golpe en el estomago, un dolor que me paraliza la cabeza y hace a mis piernas temblar me sacude todo el cuerpo. Un orfanato, ellos son como nosotros Liam. Ahogo un suspiro mientras imágenes fugaces del orfanato me azotan sin piedad, tantos recuerdos en un momento así no son buenos… Ellos también están en una soledad convivida que no les deja estar solo pero que al mismo tiempo es hiriente y te atormenta en preguntas…

-Seguramente solo será un momento.- Vuelvo a la realidad al oír su voz.- Pero gracias por la ayuda.- Un gran alivio me cruza el pecho, nos dejará ayudarles.

Finalmente estrecha mi mano con la suya, sonrío levemente al ver que por fin la acepta. Sabe dar un estrechón de manos, normalmente se dice que dependiendo de cómo te estrechen la mano sabes como es la otra persona, o sabes sus intenciones.

-Rose Delacore.- Se presenta y seguidamente suelta mi mano, comienza a andar liberándose del agarre al que le sometían los pequeños. Cuando hay cierta distancia les mira.- Quédense con el amable señor de cabello largo mientras regreso, yo sé que ya se quieren ir, pero primero necesito verificar una cosa, no voy a tardarme ¿sí?- Los aludidos asienten con la cabeza.

Ella también asiente y les da la espalda. Me acerco hasta ella hasta quedar un poco por delante, solo un poco, para así poder mirarle a los ojos mientras le hablo. Le sonrío con dulzura para darle ánimos, las sonrisas siempre ayudan.

-Yo soy Lea Fenikkusu…- Susurro con amabilidad.

Dirijo brevemente la mirada hacia el este, sintiendo una fuerte tristeza y melancolía porque esos niños son como yo. Le vuelvo a mirar a los ojos e intento eliminar cualquier rastro de tristeza o melancolía, no puedo verme mal… Soy un Exorcista he de sobre llevar esto.

-No te preocupes.- Le sonrío.- ¿Vamos, Rose-san?

Se que suena estúpido pero siento como si aquellos niños del orfanato fueran mis hermanos, porque yo se que es todo eso… Es lo que tiene ser huérfano. No te preocupes Liam vamos a ayudarles, tanto Kanda, como Rose y yo.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Yullenlove el Vie Abr 08, 2011 12:51 am

No savia como es que estos dos eran tan inconscientes en ciertas cosas. Lo único que le quedaba era ir con ellos ya que estaba seguro que no llegarían hasta haya ellos solos.

-yo no cuidare a ningún mocoso-decía molesto ya que casi lo dejaban de niñera de dos niños-Lea llévalos con toma y que se encargue de ellos-decía volteando a ver a este para luego ver a Rose-y tu no iras sola hasta ese orfanato el lugar debe estar lleno de Akumas y si vas nomas te expones a que te maten-decía dando media vuelta para así comenzar a caminar- anda vamos de una vez y tu Lea en cuanto dejes a los mocosos nos alcanzas-esto lo decía en forma de orden.

Ante esto prefirió comenzar a caminar hacía la dirección ala que Rose había dicho que estaba el orfanato.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Lea Fenikkusu el Vie Abr 08, 2011 3:02 pm

Kanda se muestra mordaz con su decisión. Suspiro casi imperceptiblemente, es un alivio que Kanda nos acompañe, él está más capacitado para enfrentarse a los Akumas. Comienza a caminar con decisión, me ordena que lleve a los niños con Toma, aunque realmente no me importa acatar esta orden. Empieza a caminar hasta el este.

-De acuerdo Kanda-sempai.- Digo esperando que lo haya oído, me doy la vuelta para llevar a los niños.- Nos vemos Rose-san.- Le sonrío y hago una ligera inclinación de cabeza antes de dirigirme a los niños.

Me acerco hasta ambos y me pongo de cuclillas para poder mirarles directamente a los ojos. Sonrío con dulzura para calmarles, no quiero que estén tristes.

-Me llamo Lea, ¿Y vosotros?- Les pregunto con cariño.

-Richard…- Murmura el chico.

-Marie…- Dice la niña en un hilo de voz.

-Vaya, son unos nombres realmente preciosos.- Les digo hablando en un tono calamado y dulce, dejando un poco de infantilidad en algunas palabras.- Estoy seguro que son tan hermosos como vuestras sonrisas, me encantaría verlas.- Les digo con una suave sonrisa en los labios.

Unos suaves sonrojos cruzan sus mejillas. Realmente odio las lágrimas así que solo quiero que sonrían, todo el mundo está precioso con una radiante y hermosa sonrisa adornando su rostro. Extiendo ambas manos hasta ellos, incorporándome un poco.

-¿Venís?- Les digo en un suave susurro, con la sonrisa en mis labios. Ellos se miran, parecen algo dudosos pero, al mismo tiempo, quieren cogerme la mano.- Por favor, no os pasará nada.- Les miro a los ojos con dulzura.

Alzan, cada uno, una mano y cogen, cada uno, una mano. Asienten con la cabeza, les sonrío con ternura en respuesta. Comienzo a caminar despacio, apretando con gentileza ambas manitas.

-Os voy a dejar con Toma.- La preocupación les adorna el rostro.- No os preocupéis Rose está bien, Kanda-sempai le protegerá y bueno yo también la ayudaré.

-Gracias…- Murmura con cuidado Marie.

-No es nada.- Les sonrío con dulzura.

Ya casi llegamos a donde está Toma. Les miro y me detengo a un par de pasos de él, Richard y Marie me miran un poco confusos.

-Sabéis yo también soy huérfano….- Confieso en un débil hilo de voz pero se que lo han oído.- Por eso siento que somos muy parecidos… Nos os preocupéis.- Junto sus dos manitas y las acuno entre las mías, les sonrío y dejo a la melancolía bañar mis ojos verdes.- Todo saldrá bien.

Llegamos junto a Toma le saludo con una ligera inclinación de cabeza pues mis manos están ocupadas. Me paro frente a él y con sorpresa siento que Richard y Marie se aferran más a mi agarre, son realmente lindos Liam.

-Toma-san- Le llamo.- Kanda-semapi ha ido con la chica al este y, en breve, he de alcanzarlos así que por favor ¿podrías cuidar de Richard y Marie?

-Claro, no se preocupe.

-Muchas gracias.- Le sonrío.

Suelto las manos de Richard y Marie. Me agacho una vez más frente a ellos y les dedico una amplia y despreocupada sonrisa.

-Entonces nos vemos dentro de un ratito.- Les digo.

-Ten cuidado y cuida de Rose…- Dice Richard tomando la mano de Marie.

-Así lo haré.- Le respondo con suavidad.

-Vais a volver ¿verdad?- Pregunta Marie aforrándose a la mano de Richard.

-Por supuesto, es una promesa.- Le digo con dulzura. Les acaricio el pelo.- Hasta luego.

Me pongo de pie y me despido también de Toma. Comienzo a caminara, a paso ligero, al este pues he perdido bastante tiempo. Supongo que en un par de minutos, tal vez menos, alcanzaré a Kanda y a Rose… y veré el orfanato, hacía mucho que no veía uno ¿Será como el de Texas, Liam? Aumento levemente la marcha y llevo una mano hasta la durmiente Fenikkusu, sonrío ya que es probable que vaya a despertar muy pronto.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Invitado el Vie Abr 08, 2011 10:55 pm

Oh~, ho avuto modo di immaginare che persone come te sono stati più amichevoli —comentó delatando su procedencia como si se tratase de una bandera al viento, y eso tan pronto escuchar hablar a ese de cabellos largos, ¿cómo era que se llamaba? Kanda, claro, claro, llegaba el momento de ejercitar la memoria. Sí había podido con todos los nombres de los niños que cuidaba podría con uno solo así fuese notablemente extranjero.

Solo rescató el hecho que dejara a ese tierno muchacho, Lea, a cargo de Richard y Marie los conocía casi que se había recreado una pequeña película donde Richard protestaba aun si estuviesen a punto de morir a cualquier acto que no le gustara, cualquier comentario que le pareciera imprudente mientras se encontrara a solas con ese espadachín, al mismo tiempo que Marie le replicaba, Quién diría que en este tiempo podría conocerlos tan bien~.

Por otro lado, llegó a sentirse un poco regañada, no era su ideal ir sola… bien, mentía, se dio cuenta de ello rápidamente, su primer impulso fue irse sola a verificar sus malignas sospechas pero al fin de cuentas estaba y estaría acompañada; pese a todo, un escalofrío le hizo temblar de pies a cabeza cuando relacionó los sucesos con la posibilidad planteada por su ahora conocido de larga y oscura cabellera.

Debo suponer, que con “Akuma” hace usted referencia a esas esferas, ¿verdad? —con el primer paso para seguirlo, tuvo el impulso de devolverse como una contramedida al querer afrontar los hechos, ¡oh gran Dios! Solo esperaba que el orfanato estuviera en pie como en las fantasías que en ese momento estaba teniendo, donde nada malo ocurría y solamente estaban ellos reunidos a la espera.

Miró, entonces, por el rabillo del ojo las dos cabecitas que conformaban a sus dos pequeños amigos y cachorros que cuidaba, casi inmediatamente apoyó la surda en Lacerare que sintió fría como si de un momento a otro se hubiera apagado, o tal vez estuviese durmiendo a la espera de tener que despertar de nuevo.

Despertar

Esa palabra le causó una feroz inquietud, sus recuerdos habían regresado como caballos indómitos que apenas y la habían dejado moverse en ese corto plazo de tiempo, hacía un tiempo no había tenido explicación a lo ocurrido: una simple catástrofe, que le abrió las puertas a un mundo diferente, pero ahora… ahora.

¿Qué está ocurriendo? —ahora podía preguntar a un conocedor— ¿Qué son “Akumas”? —prosiguió pragmática, al mismo tiempo un remolino de intemperie sobrellevó su alma dejándole un frío ambiguo, desolador, el frío necesario para que por castos tres segundos escuchara todo un sinfín de voces en su cabeza. Como el coro de una iglesia, pero ellas no oraban a Dios. No. Estaban orando, rogando, porque les prestara más atención y llegara a la verdadera locura.







Pasos más adelante, algunos metros contables para ser exactos, la vieja construcción se alzaba insolente para quienes la observaban, parecía decir: “¡Mírame! No dejes de mirarme”, con su ambiente asolado por un encanto gótico debido al modo de construcción, a la oscura madera barnizada, o a los picos que se formaban en las uniones laminadas de los techos.

Los pequeños habían corrido con cierto grado de suerte.

Tan pronto sus tres integrantes habían partido, Lucrecia y Sofía, las dos mujeres que se encargaban de administrar y velar por esos pequeños optaron por entrarlos pronto a casa, ¿por qué? Un presentimiento, tal vez, esos pálpitos que venían de la mano de extrañas, raras y ocasionales percepciones en los humanos. Los niños protestaron un poco pero acataron la orden tan pronto se les fue dad. Eso, claro, les fue bastante útil, porque era la costumbre cerrar las cortinas al entrarse, así se hacía en el hogar de Sofía y era mantenido como regla principal curiosamente también fue por mera suerte que lo hicieran, por lo menos eso les ayudó a dar un aire abandonado a la casa de tal modo que incluso los Akumas siguieron de largo, ¿para qué entrar en una casa vieja y raída como esa? No valía la pena.

Ahora estaban reunidos en la sala, escuchando una de las historias sobre el marido de Lucrecia, claramente interpretada por ella. Sofía esperaba sentada frente a la puerta principal, escuchar algún indicio de que alguien se aproximaba; dos de los pequeños se habían retirado a urdir una triquiñuela y para ello se habían ido hasta el pasillo más alejado que encontraron, allá se encontraron con el Rugby~ que si antes les había agradado mucho ahora les daba miedo.

Principalmente en ese momento, que se lo toparon en plena oscuridad de pasillo.


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ho avuto modo di immaginare che persone come te sono stati più amichevoli = Oh~ llegué a imaginar que personas como ustedes eran algo más amables.

Vía, Google traductor~
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

Mensaje por Yullenlove el Sáb Abr 09, 2011 3:02 am

No podía creer esto, el nunca hablaba tanto si podía lo evitaba pero desde que comenzó esta misión le había tocado hablar más de lo que normalmente era. Ahora tendría que explicarle a esa chica sobre lo que era un Akuma y que realmente estaba pasando en esos momentos. Normalmente se lo dejaba eso a su compañero de misión pero como este no estaba cercas para poder responder esas preguntas, ahora tendría que hacerlo él mismo.

-esos seres con forma de pelota son Akumas de nivel 1 son inofensivos comparados a sus amos y los de mayor nivel-decía sin voltear a verla-estos solo buscan evolucionar y en el proceso encontrar Inocencias para dárselas a sus amos y así destruirlas-se había detenido para voltear a ver a Rose con seriedad-estos se encuentran en todos lados buscando la inocencias que hay, son cristales especiales aun que a veces se encuentran como armas-señalaba las pistola de la chica-como la tuya, por lo que note eres una de nosotros, una elegida por la inocencia-suspiraba molesto por estar hablando tanto-ellos solo comenzaron a atacar ya que nos reconocieron ya que somos sus enemigos, y ahora tu también serás perseguida por ellos ya que has despertado tu inocencia-decía todo esto con calma y seriedad.

En el transcurso del camino no se había encontrado mas Akumas lo que le daba un mal presentimiento ya que eso no era normal, mientras se había parado a explicar todo eso había estado atento por cualquier suceso que podría pasar.
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Re: Misión a Luxemburgo - Lea Fenikkusu y Kanda Yuu

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